Por dónde
empezar. Como era de esperar, el concierto de la antigua fábrica Damm registró
la habitual aglomeración de gente de cada año. Demasiado público para un
espacio, una confluencia de calles cortadas al tráfico, que no está preparado
para absorberlo. Dificultades para moverse y ver de cerca las actuaciones,
ausencia de pantallas y una acústica más bien deficiente. Por suerte se podían
beber cervezas a un euro, actividad a la que se entregaron los asistentes más
rezagados. Estamos en crisis y, ya se sabe, lo barato o, mejor aún, gratuito
atrae a las masas. Algo que también consigue el bombardeo mediático masivo. “El
fenómeno de la temporada” de la música pop en catalán, Manel
, fueron recibidos como héroes –no me imagino
qué puede pasar si llegan a tener una trayectoria sólida-. Canciones como “La
dona estrangera” o “Al mar” suenan tan frescas en directo como en su
interesante debut, pero funcionan mejor en espacios más íntimos. Y aunque “Els
millors professors europeus”
sea
un buen disco, excelente incluso, no es menos cierto que sin el apoyo –a menudo
por inercia- de algunos grandes medios probablemente ni una décima parte de los
presentes sabría de su existencia. Tras Manel salieron al escenario los suecos Billie
The Vision & The Dancers
,
autores de la canción del verano en España por obra y gracia de un anuncio de
televisión. Mal vamos. No deja de ser sintomático que a pesar de tener cuatro
discos en su haber, nadie hubiera oído hablar de ellos hasta ahora. Mostraron
soltura y cierta gracia sobre las tablas, pero su repertorio no emocionó
demasiado más allá de la tan coreada como facilona “Summercat”. El poder de la
tele. Y por último llegaron los también suecos The Hives
, estos sí, los mejores profesores (musicales)
europeos de casi todo el (BAM), aunque curiosamente ignorados en las crónicas
de algunos de esos citados medios generalistas. Trajeado, como siempre, y con
una energía desbordante, el quinteto deleitó con su festivo rock garajero a un
público reciclado –se fueron las familias, aumentaron los rockeros y los
guiris-. Guitarras y estribillos inflamables con himnos como “Main Offender” o
“Hate To Say I Told You So” que han sobrevivido, de momento, a nueve veranos.
Tan solo sobraron los habituales devaneos políglotas de su frontman Pelle
Almqvist: “¡Aún no hemos finito!”; “Los Hives somos el bando de rock mejor del
mundo!”. En su caso, ellos mismos se autopromocionan mejor que nadie. Una gran
noche de marketing. Ah sí, y también de música.