Se respiraba ambiente nostálgico, con una media de edad respetable y una sanísima mezcla de generaciones dispuestas a disfrutar de una velada de rock and roll sin aditivos ni postureo. Así sigue siendo la propuesta de Tequila, igual de honesta que en los 70, aunque hayan dejado el peligro y el descaro por el camino, lo que no es nada malo en sí mismo.

Empezaron fuerte con Rock and Roll en la Plaza del Pueblo, dejando claro que el tándem Ariel Rot y Alejo Stivel sigue en plena forma como “un acto poético de dos amigos de la infancia” (Rot). Con una banda sólida, la sección rítmica fue la red de seguridad de unas canciones que sonaron potentes, valientes y entusiastas. A su favor, un repertorio impecable que el tiempo ha convertido en clásico. En su contra, poco más que los prejuicios de si seguirían cumpliendo. Y cumplieron.

“Que el tiempo no te cambie”, “Mira a esa chica” o “Dime que me quieres” sonaron con la misma intensidad de siempre, “Salta”, como era previsible, revolucionó al público con el “efecto single” y temas más tranquilos como “El ahorcado”, “El barco” o “Que el tiempo no te cambie” dejaron ver los detalles de guitarra de un Ariel Rot fantástico a la guitarra, al igual que “Hoy quisiera estar a tu lado”, un tema que Tequila no solían hacer en directo “porque sólo tocábamos canciones desenfrenadas”.

También hubo espacio para un tema propio de Alejo Stivel (“Yo era un animal”), próximo single de su nuevo álbum en solitario, para un tema interpretado únicamente por Ariel Rot (una de ellas el clásico de Moris “Sábado en la noche”), y para una versión de un tema que Tequila nunca llegaron a terminar y que se convirtió en éxito a manos de Los Rodríguez (“Hace calor”). 40 años después, Tequila sigue manteniendo el pulso del buen rock and roll sin complicaciones, dejando claro que, a veces, se trata simplemente de disfrutar. Afortunadamente, el tiempo no les ha cambiado (demasiado).