Desde que salió a la luz hace apenas un mes Hit The Light (PIAS, 2017), Ten Fé han pasado de ser unos guitarristas del metro de Londres conocido por algunos avispados, a ser considerados unas de las grandes promesas del indie pop. Si bien es cierto que desde hace año y medio los londinenses han estado lanzando singles de forma escalonada, no ha sido hasta la recopilación de estas canciones (y más) en su álbum debut cuando han empezado a generar grandes expectativas. Y no es para menos si tenemos en cuenta que sus referencias confesas van desde The Beatles, Springsteen a The War On Drugs.

Toda esta expectación de la que estoy hablando se tradujo en una Siroco completamente llena el pasado jueves 30 de marzo. Ten Fé pisaban por primera vez Madrid con motivo de una gira de presentación del álbum que les ha llevado y les llevará por medio mundo. Una melodía instrumental un tanto oscura servía de telón de fondo para la salida del grupo al escenario, lo que derivó en la primera sorpresa de la noche cuando aparecieron cinco integrantes y no únicamente dos (Leo Duncan y Ben Moorhouse) como nos tienen acostumbradas sus fotos promocionales, Facebook, etc. En el momento en el que los golpes de batería entraron en escena, la melodía introductora fue alcanzando velocidad hasta desembocar en los primeros acordes de Overflow, tema que también abre el LP. Siguiendo con la estructura marcada por el disco, seguidamente cayeron Turn, Elodie y Twist Your Arm. Estas primeras canciones evidenciaron dos cosas: el grado menos de velocidad con el que tratan las canciones en directo, dotándolas así de una calma cercana a una mezcla entre soft-rock y la psicodelia de grupos como Tame Impala (otra referencia a añadir a la lista); y que estos chicos consiguen en directo un sonido muy limpio y cuidado, cercano al del estudio, respetando así las exquisitas melodías. Un logro que puede que gran parte de culpa la tenga que el de Madrid, es uno de los últimos conciertos de la gira, y se nota que la maquinaria está engrasada.

Por supuesto, durante el concierto no faltó entre el público alguna que otra discusión sobre uno de los temas de actualidad: la gente que habla en los conciertos. Una de estas discusiones en cuestión tenía dos bandos: uno que defendía que hay que asumir que en la parte más alejada del escenario se puede hablar y que para estar callado están las primeras filas,  y otro que reivindicaba que es indiferente el lugar, en un concierto hay que estar callado y respetar al artista y a los presentes. Que cada uno elija su bando y saque conclusiones.

Entre tanto, entraba en escena Make Me BetterAnother Way, con su estribillo pop propio de una recuerdo de verano, e In The Air, que para el que esto escribe es el auténtico hit del disco, una conclusión que no debía ir muy desencaminada con la opinión del resto del público, pues su interpretación provocó los primeros ápices de euforia entre en la sala y la primera gran ovación. Un clima que fue perfecto para afrontar ese veloz solo de teclado que caracteriza a Burst y convertirlo en el momento de éxtasis. Incluso el cantante se bajó a las primeras filas para compartir esa euforia. El bis trajo otra de las sorpresas de la noche: una versión ralentizada de Born Slippy, el tema de Underworld que tanto se popularizó en los 90 tras formar parte de la BSO de Trainspotting.  “¡Choose Life!”, llegó a gritar alguien entre el público.

De esta forma Ten Fé cerraban un concierto logrando la difícil tarea de cumplir con las expectativas y dejando en la mente una conclusión: “Esto promete”.