Gran noche la que nos regalaron Tachenko el pasado viernes en la pequeña sala del Apolo cuando el reloj ya pasaba de la una y media de la madrugada. Un horario que sentó de maravilla a todos los presentes por las ganas de jarana y de pasarlo bien que demostraron. Una actitud ante la que Tachenko solo tenían que poner la banda sonora, algo que cumplieron con creces, gracias a su power pop saltarín, vitalista y desenfadado. Además los mañicos han logrado que su set list, basado principalmente en sus dos últimos trabajos, tenga los suficientes pildorazos para que su hora y cuarto de actuación no se resienta en ningún momento. Canciones como “Hacia el huracán” “Suerte y Relámpago”, “Mundo Apache”, “La Resistencia”, “Mi Amor, las mayorías”, “Dame una pista”, “Escapatoria”, “Tírame a un volcán” hicieron que la gente saltara, coreara y se lo pasara en grande. Pero si tuviera que elegir un instante que sintetizara el bolo, sin duda me quedaría con la interpretación de “Amable”, uno de los mejores temas pop compuestos en los últimos años y que en directo sonó arrebatadoramente intensa y abrasiva, Uno de esos momentos en los que la banda toca el cielo con los dedos y te transporta a un estatus de felicidad absoluta, el puto mojo, el jodido duende, todo te envuelve y sabes que merece mucho la pena vivir. Pero euforias al margen, no me gustaría acabar la crónica sin explicar que el habitual cuarteto estrenaba un nuevo integrante con el que robustecer su propuesta. Se trata de Liborio, bajista de Picore, que encajó como un guante y cumplió a la perfección su función de dotar de más cuerpo la propuesta escenica de una banda que debería tener mucha más fortuna a la hora de participar en festivales esta temporada. Su set actual es una bomba que te deja con una sonrisa de miel en los labios. Justo lo que uno necesita durante el veranito. Un escenario  al aire libre sumado a unas ganas terribles de pasarlo bien ante un mundo que se empeña en correr hacia el huracán.