Uno de esos bolos en los que las entradas se agotan semanas antes, la expectación esta por las nubes y la olla a presión que se acaba montando, termina por ser legendaria. Ese es el tipo de bolo que ofrecieron Suicidal Tendencies (fotos inferiores y encabezado), el pasado miércoles 27 de Julio, en Vitoria. Un auténtico vendaval de mala leche, comandado por el incombustible Mike Muir y perfectamente ejecutado, por unos músicos de notable nivel técnico.

La noche la abrirían los brasileiros Ratos de Porão, utilizando todos y cada uno de los minutos de que dispusieron, para convertir la Jimmy en un improvisado Gaztetxe sudoroso. Enlazando hostia tras hostia, mantendrían encendida la hoguera del pogo durante una hora, rematando con su himno “Crucificados Pelo Sistema”, su tanda triunfal. Cuadrarían un teloneo coherente y positivo, para la andanada de guantazos que estábamos a punto de recibir.

Desde que arrancaron con “You Can´t Bring Me Down”, hasta que nos dejaron ir con “Cyco Vision”, los Suicidal se mostrarían como una imparable locomotora de crossover sanguinolento, una formación en perfecta sintonía, que demostró de un plumazo, como las plazas más pequeñas, son las que mejor cuadran con su incendiaria propuesta. Interpretarían una incontestable colección de clásicos en cascada, algunos de los mejores momentos que nos dejó la década de los noventa, con el agravante de contar detrás de los bombos, con él extraterrestre concurso del que fuera alma de Slayer, el mismísimo Dave Lombardo.

Todo cuadraría perfecto, para que la Jimmy ardiese al son de “War Inside My Head”, se contonease con “Send Me Your Money” y explotase una y mil veces, en el punto justo en el que “Possesed To Skate” rendía homenaje a los patinadores de Venice Beach. Lo más emocionante sin embargo, llegaría con la celebérrima “How Will I Laugh Tomorrow”, en la que Mike Muir mostraría el amplio registro que aun hoy en día, es capaz de alcanzar. Un corte que sigue levantando puños a su paso, y que nos prepararía certeramente para el impresionante final que nos iba a regalar, “Pledge Your Allegiance”, con invasión masiva del escenario, peña volando a cascoporro y aquello convertido en la madre de todas las fiestas. Una fiesta de tres pares de pelotas, para un martes por la noche en Vitoria.