La 23 edición del Blues Cazorla se recordará por ser una de las más calurosas y auténticas de los últimos años… Sobrevivimos a la lengua de fuego y asfalto (¡el termómetro del coche llega a marcar 54 grados!) y aparcamos las llamas del verano a la sombra del jueves. La noche inaugural se presenta sin ninguna propuesta comercial (siempre presente otros años), sólo Blues y verdadera música con raíces. Nos estrenamos a lo grande con Music Maker, bendición de proyecto que nace en 1994 para subrayar y promocionar la carrera de veteranos músicos de blues, iniciativa apadrinada por estrellas de la talla de los Rolling Stones, Eric Clapton, Jeff Beck o Pete Townshend. Música y vida en cada parpadeo, con Robert Lee Coleman y Robert Finley al mando, más el temple de Alabama Slim, la guitarra de Albert White, el bajo de Nashid Abdul, las baquetas de Ardie Dean y el viento abrasador del trombón de Lil Joe Burton. Lluvia de clásicos como ‘Stormy Monday’ o ‘Hoochie Coochie Man’ y nos frotamos los ojos… Sí, estamos de nuevo en Cazorleans, unos de los mejores festivales de Blues del mundo.

John Nemeth se adelanta a la programación y da una master class de soul que lo corona en esta primera jornada, derrochando clase y fuerza en cada interpretación. Deshoja “Feelin’ Freaky” (2017) y hace temblar los cimientos del Escenario Cruzcampo con ‘Bad luck is my name’ o ‘Sooner or later’, de su genial “Memphis Grease” (2013). Aparición estelar de King Solomon Hicks para acompañar a Nemeth y su banda, en una apoteósica resta final llena de magia.

A Kenny Neal le corre Louisiana por las venas y desborda el Mississippi sobre nosotros, centrándose en su último trabajo ‘Bloodline’ (2016) y en su aclamado ‘Let Life Flow’ (2008). Y llegó la hora de disfrutar del chico de oro de Harlem del que todos hablan, King Solomon Hicks, superando las expectativas con creces. Sale a escena con chaqueta roja, sempiterna sonrisa y una Benedetto que brilla en sus manos como el diamante más puro. Con tan sólo 21 años rezuma elegancia y carisma a cada paso, meciendo la luna en cada interpretación con sabor aterciopelado a jazz. Cerramos los ojos y vemos al rey de reyes BB King (hace suyo el ‘Everyday I Have The Blues’) y al Chuck Berry más pasional (fiesta final con ‘Maybelline’ y ‘Johnny B. Goode’). Este joven dará que hablar y podremos decir que estuvimos allí.

King Solomon Hicks

El viernes nos dejamos caer en la plaza Santa María (a más de 40 grados) y una salvadora balacera de agua de la sierra nos marca el camino, con el rock sureño de Four Strings como primera banda sonora de nuestro día, seguida del baile contagioso de Dani Nel·lo y Los Saxofonistas Salvajes, que haría doblete poco después junto a sus Mambo Jambo.

Antes de que nos demos cuenta, estamos otra vez removiendo albero en medio de un duelo de slides entre Tom Gray y su hermano de batallas Mark Johnson, encrucijada entre los Apalaches y el blues del Delta. Clase magistral de slide en la presentación de su flamante “Cabagge Town”, haciendo brillar las estrellas al son de ‘Rock And Girl’ o ‘Just Lucky I Guess’.

Doyle Bramhall II es el jefe de las seis cuerdas de la noche, pero aunque se le ve con ganas (primera vez que toca en España), su blues introspectivo de vanguardia, que entre distorsiones mezcla ritmos africanos y orientales, no termina de conectar con el público, aún dejando su inigualable sello en la velada.

Los Reyes del KO

Los Reyes del K.O. ganan el combate y levantan la noche con un bolo para el recuerdo. Se vacían sobre el escenario, derrochando simpatía y metiéndose en el bolsillo al público desde la primera canción. “Volvemos y salimos de la Habana” con ‘Paloma’, y hacen bailar a la plaza al completo en la reinterpretación del ‘The Way You Make Me Feel’ de Michael Jackson, para provocar poco después choques de ojos furtivos en la oscuridad, haciendo saltar chispas con una coreada por todos ‘Si me quieres’, empapada de blues fronterizo y honky tonk.

Carvin Jones, con sonrisa de oreja a oreja, es el encargado de encender los fuegos artificiales con su guitarra, bajándose al ruedo y electrificando al respetable.

Los buenos días del sábado llegan a pleno sol y swing con Hot Nasho (premio al más currante), que encontramos ya el día anterior repartiendo blues del bueno por distintas plazas del pueblo. Los termómetros revientan en la Plaza Santa María con Trizia Band y la penúltima guerra de agua, y llegamos al Escenario Jaén, que de nuevo se desborda y crece el descontento entre los que no pueden entrar (la gran pantalla de fuera fue una buena idea que se quedo en eso, ya que el sonido apenas se escuchaba). Dentro reparten rock ‘n’ roll actitud los albaceteños The Niftys, con Anita mordiendo cada palmo de escenario. El olor a azufre y pantano crece y ya estamos en el saco de Guadalupe Plata, con un show que funde lo que queda de sol.

Julián Maeso

La plaza de toros cuelga el cartel de “no hay billetes” y Julián Maeso no tarda en explicarnos el por qué, poseído por el espíritu de Gregg Allman y los Black Crowes, con Amable Rodríguez como mano derecha y una banda que deja huella por allí donde pasa. Cada tema huele a clásico, ya sean de su último y aclamado “Somewhere Somehow” (2016) o de sus dos anteriores trabajos. A día de hoy sigue resonando su hammond en Cazorla.

Con las brasas perfectas y bajo una creciente ovación, sale a escena, agitando unas maracas y riéndose de los días que se fueron y de los que vendrán, Taj Mahal, indiscutible jefazo de esta edición junto a su compañero de aventuras Keb’ Mo’. Suena ‘Señor blues’ y todo el calor que hemos pasado nos parece poco. Armónica, eléctrica, acústica, dobro o ukelele, todo vale para explorar las raíces del blues y fusionarlas, haciendo que el viaje siga adelante. “TajMo” (2017) es amor a la música, de Africa a Jamaica, del calypso al blues, del jazz más sofisticado a lo rural, de la música hawaiana a la cajún o el reggae, todo con alma, con mucha alma. Terminan con ‘Soul’, pero es en ‘Diving duck blues’ donde nos quedamos a vivir para siempre.

Nikki Hill

Estamos flotando y Nikki Hill (hija soñada de Bon Scott y Etta James) nos devuelve a la tierra para poner la madrugada patas arriba. Se echan en falta mujeres en el cartel de este año y Nikki deja las cosas claras desde el inicio, con una tormenta continua de garage rock y R&B a la altura de las más grandes. En ‘Right on the brick’ Jaén se parte en dos.

Davy Knowles se estrena por estos lares (apareció el jueves en la jam de King Solomon Hicks) y pone el broche perfecto con blues-rock de muchos quilates, al más puro estilo Led Zeppelín y Rory Gallagher. El temido punto final llega con un gigantesco cover del ‘Almost Cut My Hair’ de Crosby, Stills, Nash & Young.

David Knowles

Comparado con otros festivales, tardáis demasiado en anunciar las fechas y el cartel cada año… No nos engañemos, ni el verano más abrasador ni el invierno más largo impedirán que volvamos. Cazorleans is coming.