Con un escenario más -tres en total- se abría la séptima edición del Estrella Levante SOS 4.8 y, de paso, se hacía todavía más hueco a las casi cincuenta bandas que lucieron en el festival murciano, pero sobre todo a las más de treinta y cinco mil personas que disfrutaron de la música en directo por jornada. Cifra con la que se batió de nuevo un record de asistencia.

El jaleo -nunca mejor dicho- comenzó pasadas las seis de la tarde con The Saurs en el Jägermusic Showcase del escenario Events Food. No exageramos en absoluto si decimos que vimos a la mejor banda joven de garaje-r’n’r del país, aunque sólo hayan editado un par de Eps. Su colección de canciones es impecable (“Came to you”, “Ain’t no deal”, “Because of you”, “Vapours”…) y la traslación al directo fue apabullante.

Un poco más tarde, comenzaba la representación murciana en el escenario Jägermeister con unos reivindicativos Karenin -mensaje a Wert y sus recortes en Educación incluido- que demostraron porqué salieron triunfadores del último Talento SOS. El grupo ha consolidado su sonido con la reciente ampliación a quinteto, a la que este viernes hubo que sumar un miembro más: Rafa Caballero (Burrito Panza, Colorado). Destacaron especialmente en momentos como “El puente de los peligros” y “Jódete” (adelanto de lo que será su nuevo disco), en los que su pop taciturno y existencial alcanza las cotas más altas.

En el escenario Estrella Levante, el fuego lo abrió La Habitación Roja. Estos clásicos de la escena indie nacional, se esmeraron en mostrar lo que hay dentro de “La moneda en el aire” (Mushroom Pillow, 14), con “Si tú te vas”, “De cine” y la canción que da título a su noveno álbum de estudio a la cabeza. Les siguieron Izal, quienes congregaron a un gran número de fans en su concierto, aunque más de uno salió mosqueado echando en falta alguno de sus éxitos más recientes. Los locales Varry Brava también tuvieron buena acogida en el Jäger con su propuesta petarda-ochentera. “Demasié” (Darlalata, 12) sigue funcionando muy bien en directo. Además, presentaron también “Oh, oui oui”, su última composición hasta la fecha. Por su parte, Dry The River y Smile pusieron el toque country-folk a esta edición del festival.
Un poco antes, otros ilustres -en este caso del underground madrileño-, reunidos desde hace un par de años bajo en nombre de Terrier, atacaban el escenario Food Events. Pop lo-fi del que engancha, con “Un cadáver en el mar” (Sonido Muchacho, 13) como protagonista. Aunque, curiosamente, la canción más destacada de su show no está incluida en el álbum: “Benidorm”.
A continuación, Fuckin’ Bollocks volvió a prender la llama garajera. Un concierto trepidante, que solo bajó el ritmo en la espléndida “Sweet Virginia” (no confundir con la de los Stones). Cuando el show se acercaba a su fin descubrimos que el mismísimo Spiderman es el fan número uno del quinteto barcelonés. Así como lo leen.

Trajano! en el Jägermusic Showcase  bien podrían haber dedicado su concierto a la memoria de Germán Coppini o Ian Curtis. Son las referencias más claras que te vienen a la cabeza escuchando el sonido del grupo madrileño y, sobre todo, la voz de su frontman, Lois Brea. Acaban de estrenar “Antropología” (Marxophone, 14) e intuimos que su periplo por festivales no ha hecho más que empezar.
Entonces llegó la hora de comprobar si The Strypes merecen tanto elogio de maestros como Paul Weller, Roger Daltrey o Jeff Beck. Y sí, estos cuatro adolescentes de Cavan (Irlanda) lo valen. Su energía, descaro y actitud dejó al público del escenario Estrella con los ojos como platos. Lo suyo es el rhythm & blues y lo bordaron con canciones propias (“Mystery man”, “Blue collar Jane”, “Hometown girls”, “What a shame”…) o con versiones (“You can’t judge a book by the cover”, “I’m a hog for you baby”, “Heart of the city”…). Un concierto para recordar. Y así, con el camino allanado, llegarían después sus compañeros de sello: The Kooks. Pop fresco y amable que conectó con el público desde el comienzo, con “Ooh la” y “Always where I need to be”, en uno de los shows más esperados de la noche. Presentaron “Around town” y “Down” (a ritmo de las maracas de Luke Pritchard), canciones que formarán parte de su cuarto álbum, “Listen” (Virgin Emi, 14), con salida prevista para después de verano. “She moves in her own way” y “Naive” fueron otros de los momentos álgidos de su set.
Mientras, en el Jägermeister, El Mató A Un Policía Motorizado también desplegaba todo su arsenal: “Mujeres bellas y fuertes”, “Más o menos bien”, “Chica rutera”, “Nuevos discos”… La banda platense no para de tocar por España, presentando “La Dinastía Scorpio” (Limbo Starr, 13). Y es que su propuesta noise rock de escuela noventera ha calado muy bien aquí. Además, comprobamos que su líder, Santiago Barrionuevo, va sobrado de carisma. Eso también ayuda, está claro.
Lo de Rinôçérôse, en cambio, aburre ya bastante. Más aun teniendo en cuenta que llevan un lustro sin sacar nada nuevo. Hace mucho desde que sorprendieran con “Le Mobilier” y sus directos, a día de hoy, pecan de previsibles.  Más de lo mismo pasó con The Prodigy (en la foto inferior) en el escenario Estrella. A pesar del éxito de convocatoria, que la propuesta de los de Essex no ha envejecido nada bien es algo que quedó claro y meridiano. No se puede seguir viviendo del “Firestarter” o del “Smack my bitch up”. Ya está bien.
Menos mal que acto seguido tuvimos a Za! para quitarnos el mal sabor de boca. Los multiinstrumentitas Spazzfrica Ehd y Papa Dupau se sobraron y se bastaron para sacar el show con nota. Rock, calipso, jazz, punk, experimentación, headbanging… Un batiburrillo estilístico que es precisamente lo que les hace más reconocibles y auténticos. Por supuesto, no faltó el hit “Nanavividedeñaña”.
Y para prácticamente acabar la noche, otro fiasco. Decepcionante concierto de Is Tropical (bastante retraso horario, problemas técnicos…) que no salvaron ni con pelotazos de la talla de “The greeks” o “Dancing anymore”.

 

El sábado empezaría con Adiós Nicole en un escenario Food Events dominado por los grupos  murcianos en esta segunda jornada del festival. Desde las propuestas más pop de los propios Adiós Nicole o The Yellow Melodies a las más enérgicas y oscuras de Noise Box o Neon Lights. Un buen escaparate para todos ellos, completado con las actuaciones de Willy Naves y The Chandals.

Otros murcianos, en este caso en el escenario Jäger, siguen sin bajarse de esa nube en la que se encuentran desde que Ken Stringfellow se cruzara en su camino. Hablamos, por supuesto, de Neuman (en la foto inferior). Con nuevo disco en el horizonte (“If” es el título ), Paco Rómán (con camiseta conmemorativa de los 25 años de Subterfuge) y los suyos ya tienen en “Turn it” otro de sus éxitos. Siguen dando cancha a su repertorio más atmosférico, pero da gusto comprobar lo bien que suenan en vivo canciones como “Bye fear, hi love” o “Hell”. No parecen dispuestos a dejar de crecer. Que así sea.
Casi a la par, Triángulo De Amor Bizarro se plantaron en el escenario Estrella dispuestos a reventar tímpanos. Una pena que el sonido no les acompañara demasiado. Canciones como “De la monarquía a la criptocracia” o “Estrellas místicas” les funcionan muy bien en directo y se disfrutaron mucho. Sin embargo, dio la sensación de que, a estas alturas y después de tres discos, se les podría pedir algo más.

 

A Pony Bravo los puedes amar u odiar. Y si estás en tierra de nadie, ellos saben cómo ganarse tu cariño: a base de cachondeo. Sobre todo el que emana “De palmas y cacería” (El Rancho/B-Core, 13), nuestro mejor disco nacional de 2013. Con temas como “Mi DNI”, “Eurovegas” o “El político neoliberal” es difícil que no te lleven al huerto. Comprobadlo. Y otro de los discos del pasado año fue el debut de León Benavente, que venían de tocar unas horas antes en el autobús que Red Bull instaló en la céntrica Pza. de Sto. Domingo junto a Nunatak y Fira Fem. Vencieron y convencieron, por partida doble, gracias a la pegada de canciones como “Ánimo, valiente”, “Todos contra todos” o “Ser brigada”. Abraham Boba daba las gracias al público del Jäger por no estar celebrando en el otro escenario la vuelta del britpop, pero se equivocaba. El show de Damon Albarn no iba de eso. Lo principal fueron las canciones de su último y excelente disco, “Everyday Robots” (Parlophone, 14). Así sonaron “Lonely press play”, “Photographs”, “Everyday robots”, “You & me”… canciones teñidas de tristeza y melancolía, pero bellísimas. De entre su inabarcable obra, rescató composiciones de Gorillaz (“Tomorrow comes today”, “Slow country”, “Kids with guns”) de The Good, The Bad & The Queen (“Three changes” y “Kingdom of Doom”) y, por supuesto, de Blur, aunque no las más demandadas. Las elegidas fueron “All your life”, “Out of time” y “Tender”. Esta última cerró el show en una memorable recta final junto a “Mr. Tembo” y “Heavy seas of love” (curioso el aire a “Heal the world”, de Michael Jackson, en este tema), todas con la participación de un magnífico coro gospel mixto. Para quitarse el sombrero ante uno de los personajes más interesantes de la historia de la música popular.

El baile llegó con Phoenix, auténticos expertos en menear al personal. Para ello utilizaron sus mejores armas: “Entertainment”, “Lasso”, “Lisztomania”, “If I ever feel better”, “1901”… Incluso tuvieron un guiño hacia el festival con su canción “S.O.S. in Bel Air”. Thomas Mars (ojo a los calcetines verdes que se marcó) y compañía nunca defraudan.

Con Pet Shop Boys había mucha expectación. Y ya se sabe que eso suele ser un problema. La puesta en escena y los visuales del dúo fueron espectaculares. Pero, aun tirando de clásicos (“It’s a sin”, “West End girls”, “Opportunities”, “Domino dancing”, “Go West”, “Suburbia”…), Neil Tennant y Chris Lowe trasmitían más bien poco. Ni siquiera disfrazándose de cuervos o toros. También fue curioso comprobar hasta qué punto se han apropiado del “Always on my mind” (original de Brenda Lee y popularizada por Elvis a principios de los setenta) y lo han convertido en uno de sus mayores hits.

De Fangoria vimos poquito, la verdad. “No sé que me das”, “Absolutamente”, “Dramas y comedias”, “Retorciendo palabras”, la infinita colección de vestidos de Alaska, las estupendas coreografías del cuerpo de baile… y pare usted de contar. Con tanta canción buena en su repertorio desde 1990, resulta irritante que sigan echando mano de la era Pegamoides/Dinarama (“Perlas ensangrentadas”, “Bailando”, “Ni tú ni nadie”, “A quién le importa”) una y otra vez. Y lo peor de todo: se quitaron de en medio antes de tiempo para dejarle vía libre al descarado playback de Nancys Rubias en, nada más y nada menos, en las últimas tres piezas.
Si hablamos de las propuestas electrónicas más interesantes del festival, lo más destacable ocurrió en los sorprendentes conciertos de East India Youth y Gold Panda, ambos el sábado. Clases maestras de elegancia y buen gusto.