Emocionalmente golpeados aún por el documental de Alvaro Fierro e Ibon Ibarlucea sobre Cancer Moon, y tras un breve receso comentando la jugada, nos sentamos de nuevo, y contra nuestra voluntad, en las butacas de la sala BBK.

El bamboleo de emotividades no cesa. Se cumplen este mes cuatro años de aquella accidentada primera vez en que Sonic Trash rendían pleitesía al legado del grupo de Josetxo Anitua y Jon Zamarripa en un Izar & Star extraordinariamente agridulce por una serie de circunstancias que no vienen al caso. Por suerte todo aquel esfuerzo sónico ha ido gozando con el tiempo de otras oportunidades de reinserción. Y qué mejor vez que la que les traía a culminar la presentación en Zinebi del susodicho Atrapados por la serpiente.

La banda bilbaína sumaba para la ocasión toda una serie de cómplices, no vamos a exagerar que necesarios, pero sí oportunos. Es el momento, pero no el sitio. “Qué BBK todo, qué seco”, suelta pronto David Hono. Como auditorio de cine, perfecto; como sala de un concierto así, dudoso. Pero el sonido es muy bueno y es cuestión de ir haciéndose a la idea, y de dejarse atrapar por el torbellino de Cancer Moon en la piel de uno de sus más ilustres continuadores. En “Call it fear” ya está Ina Munlet con ellos, Coni de Cápsula en “Girls hanging around”, y en la ceremoniosa “Folks” Alfonso Arana; el mismo que poco antes nos encogía el corazón en pantalla con su tristeza ante la ausencia trágica del amigo Josetxo en el último minuto de película. Pero ahora estamos en la celebración musical de un concierto y llega empujando “Stupid pumgirl” con Javi Letamendía, Iñigo Romera y Sergio Llanos. Este último se queda para un velvetiano “All tomorrow parties” que nos reafirma que no estamos precisamente en una fiesta de confettis y matasuegras.

Seguimos todos sentaditos (qué remedio!), como bien nos lo recuerda Martín y Cápsula, con el apoyo de Gaizka Insunza de Audience, en un arrebatador “I need somebody” de los Stooges a golpes de blues cardíaco. Y eso que antes habían pasado Motorsex en “Sweet sweet cake”, pero ya no estamos para levantar butacas. En la parte final es Julien Elsie y de nuevo Leta en la batería quienes se hacen con la lírica de “Stone of head” y un trotón y alambicado “Revolution” de Spacemen 3, otros convidados más que apropiados para el acto. La despedida viene de la mano de la corporeidad rockera de “Sotution”. Pocas veces se nos había desplazado tanto arterias, como chasis y pensamientos, sin movernos de la silla.