Asomaba John Frank por el tubo y, acompañado en su longboard por una banda acústica que clavó ejecución y coros, nos enviaba a las playas de La Jolla en cuanto tuvimos los ojos cerrados. A través de los conciertos de Smile, hemos podido pensar, a ratos, en Ben Harper, Jack Johnson y otros chicos de la arena fina. En esta ocasión, tiraron de principios más clásicos y la Cosmic Getxotarra Music puso a nuestro alcance a Gram Parsons y, cómo no, a Crosby Still & Nash. El rock de ‘Sunset Melancholy’, ‘Happy People’ o ‘Island Paradise’, quedaba, de esta manera, recoleto. La noche y el lugar lo pedían. ‘Nº1’, de “All Road Lead To The Shore”, su segundo disco hasta la fecha, fue, por unos momentos, la canción más triste jamás escrita. No es empresa fácil amansar los timbres de tres vozarrones del Norte, pero Smile consiguen con facilidad, retrotraernos al sonido de la Costa Oeste. La mandolina de ‘Nothing more’ y ‘Everytime’ también ayuda a lograr la conjunción. Con tiempo para presentar un par de temas de la nueva grabación que empezarán en abril, Smile dejaron claro que, electrificados, funcionan muy bien. pero es en la distancia corta, cuando se convierten en eso que ninguno pudo ver allá por 1969.