Hacía tiempo que no me encontraba de nuevo con la experiencia que supone un concierto de Che Sudaka y había olvidado lo efectivos, festivos y directos que pueden llegar a ser. Con un formato reducido a cuatro componentes y con las bases, percusiones y batería programadas, el sonido compacto, rotundo y sólido está asegurado, lo cual no signifique que le reste algo de valor orgánico a la propuesta. Llamadme clásico si queréis, pero personalmente prefiero la calidez que una buena base ritmica proporciona, aunque entiendo que el tremendo “sound system” que les acompaña, proporcione un ahorro que siempre es bienvenido en los tiempos que corren, además de crear una muralla sónica sobre la que dibujar con el acordeón y la guitarra rítmica las amables canciones de la banda.

Temas ganadores como su reciente “La ley del miedo” o clásicos de su repertorio como “Mentira Politika” incitan al baile con su cumbia desenfrenada, a pesar de que no acabaran de llenar del todo la sala Apolo de Barcelona y eso que presentaban “Hoy” su sexto álbum de estudio. De todas formas los allí congregados sabíamos muy bien a qué se va a un concierto de los Sudaka y lo demostramos con nuestros bailes, vítores y palmas. Aquí no existen coartadas “arty” de autor tan serio como sesudo, el planteamiento es mucho más sencillo: Soflamas anticapitalistas a toda máquina, elevadas a la categoría de himnos coreables gracias a la contraposción de las voces de Leo y Kachafaz, que son las verdaderas artífices de una banda que tiene en su inmediatez y simpleza sus dos mejores armas. No es de extrañar que hayan puesto a bailar a medio mundo y que sean baza segura de los festivales europeos, pues son capaces de animar el más triste velatorio. Esa y no otra es su misión y podemos decir que cumplieron su objetivo sin hacer prisioneros.