Si Sharon Van Etten nos enseñó en el último Primavera Sound su lado más arisco (muy comentadas en foros y blogs fueron sus salidas de tono en el escenario grande del Fórum de Barcelona), fue el pasado jueves en el Teatro Lara de Madrid donde la de New Jersey se quitó la careta de ‘chica dura’ mostrando su perfil más amable. Cercana, haciéndose entender en un lento castellano, comunicándose con el público entre canción y canción y cantando como ella y muy pocas más saben hacer hoy en día, la autora estadounidense nos regaló una de esas noches que se degustan pausadamente y se mantienen por mucho tiempo en la memoria.

Tiene, entre otras muchas virtudes, la de hacer de cada una de sus canciones una joya cuando las ejecuta en directo. Encima del escenario sus composiciones ganan en profundidad, en intensidad, en cuerpo y en alma. Así, la inicial ‘All I Can’ sonó certera con las emotivas voces de Sharon y la de la multiinstrumentista Heather Woods empastando a la perfección desde el comienzo. El trío de ases formado por ‘Leonard’ –dedicada e inspirada por el maestro Cohen-, ‘Peace Signs’ y ‘Magic Chords’ puso a las claras que con el buen hacer de su escueta banda y toda su maestría a la hora de transmitir sentimientos se sobra y se basta para ser una de las reinas actuales del rock americano.

Jugó y sorprendió con los dos mejores temas de ‘Tramps‘ (2012), su último disco de estudio, atemperando y ralentizando la melancólica ‘Give Out’ y, por el contrario, imprimiendo más potencia y rabia a la fabulosa ‘Serpents’, dando por zanjada con la distorsionada ‘Love More’ una noche que aunque corta en su recorrido se nos antoja larga de regusto y de recuerdo; de esas que dejan poso y muchas ganas de repetir pronto.