Pasión desmedida, casi enfermiza, y vertida sin tapujos. Ése es el motivo, de sobra conocido pero de complejo alcance, manejado con convicción por Sex Museum para continuar funcionando como inapelable banda en directo en todas y cada una de sus citas, después de casi tres décadas de sinuosa carrera artística.

Sólo unos meses después de que Los Coronas tomasen el mismo escenario, Fernando Pardo, Javi Vacas y Loza regresaron al local junto al vocalista Miguel Pardo y la teclista Marta Ruiz, para dejar una nueva muesca de esa leyenda maldita levantada sobre méritos propios y una terquedad encomiable, tras ofrecer un concierto impecable en ejecución y de intensa implicación personal. La solvencia, naturalidad y convicción con la que la banda se pasea indiscriminadamente por las claves del garage, el rock and roll, los sonidos sixties, el rhythm and blues o las pinceladas de surf y hard-rock luce en contacto con una ardorosa intensidad de aspecto vintage ideada para que estalle en pleno estómago del espectador. La conjunción de un frontman eléctrico con la hipnótica magia surgida del teclado y la sólida destreza instrumental de los tres Coronas completaron una actuación de dos horas de puro nervio y romántico aroma a clasicismo, con los pespuntes nostálgicos concluyendo en contraste a la vigencia e importancia de los madrileños dentro de la escena subterránea.

Ni siquiera el habitualmente tímido público zamorano consiguió mermar la determinación del quinteto, que apostó mayoritariamente por clásicos de su repertorio rematados por cortes de su último trabajo hasta la fecha, “Again And Again” (Tritone, 11), y las siempre necesarias revisiones de clásicos de The Who, The Seeds, Deep Purple o incluso Beastie Boys. Es el poder impertérrito de una banda que, hace ya mucho tiempo, asumió en su seno innumerables personalidades e influencias hasta dar a luz la suya propia, la misma seña de identidad que ahora comparten con lógico orgullo y rabia ante su público.