Ya no somos jóvenes. Es la conclusión que nos desvelan las cifras, en el 38º Aniversario de la Sala El Sol, que acoge la extendida gira 30º Aniversario de los de Malasaña, con un doble sold out, viernes 6 y sábado 7. También se saca esta conclusión del hecho de que el Día de Reyes o Epifanía del Señor, los rockeros de la capital prefiramos ir de conciertos. Si bien, Sex Museum sabe que es una fecha que funciona; la “tregua” navideña concluye y la banda ya ha comprobado en otras salas (como el pasado 6 de enero de 2016 en la vitoriana Helldorado) que les queda bien el cargo de ser quienes inauguren cada año la temporada de conciertos.

Nadie mejor para tal orgulloso título que los que durante tan dilatada carrera han mantenido una línea muy recta desde sus orígenes a mitad de los años ochenta. Esta vez venían con una puesta en escena más agresiva: con un juego de doble batería. Ya las declaraciones de Fernando Pardo lo dejaban claro: que estamos ante el recopilatorio de lo más salvaje de Sex Museum. Jota Armijos (69 Revoluciones) era el músico y amigo invitado para acompañar al unísono a Roberto Loza a las baquetas. La idea no es nueva, claro, desde que bandas como The Doobie Brothers lo emplearan para ganar contundencia en los setenta, cientos de bandas lo han hecho. Pero, por lo divertido del experimento, no podía desaprovecharse.

De entre sus trece trabajos discográficos, se olvidaron del último ( Big City Lies, 2014), seleccionando en su lugar los himnos más complacientes para el público veterano: dando más la cara por un sonido garage y psicodélico, antes que detenerse por algunas de sus piezas instrumentales más puramente blueseras. Miguel Pardo no hacía más que mirar al setlist y resoplar ante la movida noche que tenía por delante, tras lo cual, eso sí, continuaba con sus bailoteos como si nada.

El gran protagonismo del hammond de Marta Ruiz Perdiguero marcaba las melodías y riffs más reconocidos de Black Mummy, Flying High o la vetusta I’m Moving. Como en otras ocasiones, Fernando hizo mención a su mujer como la responsable de que siguieran reinventando cada actuación y motivando a sus compañeros, que más que una banda, son un colectivo de músicos. El mencionado invitado a la segunda batería, un veterano de la escena madrileña, Jota Armijos, pidió incluir en el setlist la vieja Friends, y así fue.

No faltaron los guiños para presentar cada tema, pues hablamos de composiciones con historia, como Fight For Your Right, ese reivindicativo pseudo-cóver a Smoke on the Water que en algunas ocasiones han tocado con Peon Kurtz de Def Con Dos (“¿Dónde estás, Peon?”, apelaba Miguel). Two Sisters, que recientemente grabaron en directo con SON Estrella Galicia; Livin’ Here el tributo a Lemmy Kilmister o I’ve Lost my Faith, la joya de la corona de aquél Fifteen Hits that Never Were (2009). Cerraban la noche con una de esas canciones que, merecidamente, están recuperando: You, de 1990.

Hace poco se presentaba el documental del mallorquí Francisco Gené Cort, Los zapatos no vuelan, donde el testimonio de Sex Museum (entre otros) nos descubría el intrincado mundo del rock a expensas de grandes compañías discográficas o multinacionales. Uno de esos documentales con los que dan ganas de acudir a un show de alguna de las superbandas con las que contamos en la actualidad. Y en eso consistió lo de esta noche: en calmar esa sed con una sesión de rock de nivel experto; un rato para la “locura coherente”, ante el público madrileño, del que muchos no dudaron en hacer doblete la noche siguiente.