Curioso tipo Germán Salto. Su disco de inauguración, “Salto” (2015), pudo ver la luz gracias a la contribución de amigos, desconocidos y amantes de los Beatles, de la Credence, de Gram Parsons, de los Rolling Stones… Porque de todos ellos, y de muchos más, procede el alto bagaje musical de este músico llegado, poco tiempo ha, a los escenarios. Germán, ataviado con acústica y eficazmente secundado por unos músicos más que diletantes, e incluso, a veces, virtuosistas, volvía a los escenarios madrileños tras la presentación en la sala Moby Dick, hace unos meses, de su estreno. Escaso en palabras en los intermedios del concierto, sus canciones bordean lo hogareño en piezas como la inconmensurable “Monster” y “There Ain’t No Time”. Y aunque la experiencia le irá soltando sobre las tablas, donde sí demuestra talento para desgañitar guitarras es en en el power pop de “Between The Lines”, en la psicodelia de “Hold On”, o a la hora de elegir las siempre agradecidas versiones: The Band y su “Get Up, Jake”, como una competente declaración de principios, o el clímax que aporta la “Victoria” de Ray Davies. Confiamos en que Salto no acaben nunca como los Kinks, y que su recién comenzada carrera nos siga trayendo todo lo bonito que la música deja tras sí.