Durante el año se tiene la oportunidad de ver a un buen puñado de bandas, unas en pleno auge y otras, en cambio, que pasan por una fase de declive absoluto. Lo que ya resulta más difícil es ver a clásicos, y menos en unas condiciones tan atrayentes como en las que nos presentaba el mito londinense. Lo que ya resulta más difícil es ver a clásicos, y menos en unas condiciones tan atrayentes como en las que nos presentaba el mito londinense. La ocasión era inmejorable y no era cuestión de desperdiciarla. Ante la sorpresa de los asistente, el teatro no presentaba el sold out que merecía un personaje de la talla del fundador de The Kinks (algo similar a lo ocurrido meses atrás con Elvis Costello). Aún así, allí se encontraban nostálgicos, mods de nueva generación, curiosos y, sobre todo, amantes de la mejor música británica. La excusa para ofrecer tan especial actuación era la presentación que está haciendo en todo el mundo de su espectáculo «Storyteller», editado bajo este título en formato compacto hace ya un par de años. Acompañado por Pete Madhison a la guitarra -unas veces acústica y otras eléctrica-, Ray se presentó con un maletín del que sacó su storyteller para empezar a explicarnos lo que a ha sido su trayectoria tanto personal como músical. El show comenzó con un «Lola» y un «Sunny Afternoon» con los que se metería al publico en el bolsillo y con los que nos impregnó de toda su magia, y de la de aquella magnífica banda que, en su día, fue tan importante como Beatles y Stones. Perfecto en la interpretación de los temas –tremendo ese «Victoria»-, demostró ser todo un entertainer, explicando cada anécdota de su vida con gracia e ironía, dándole especial importancia a su entorno familiar. Como no podía ser de otro modo, Davies cerró su actuación con «Waterloo Sunset» y «You Really Got Me», previa explicación de cómo se creó ese clásico de la historia de la música de nuestro siglo. Inolvidable.