Una sucesión de temas clásicos hubiera garantizado un camino de rosas para Ray Davies en su retorno a Barcelona, sin duda, pero en esta ocasión no se trataba de tensar la cuerda de la nostalgia, sino de reivindicar el presente con nuevas canciones (las del dignísimo “Other People´s Lives”). Además, una vez descartado colaborar con su enemistado hermano Dave o recurrir fraudulentamente al nombre de The Kinks, lo más coherente era no ofrecer un set list exclusivamente oldie. Así, pronto se constató que el protagonista venía con ganas y en buena forma, capaz de superar el lastre de una banda que se reveló excesivamente lineal. Tras la inicial “I´m Not Like Everybody Else”, “Where Have All The Good Times Gone” sirvió para que el público coreara al unísono aquello de: “¿dónde se fueron los buenos tiempos?”, por lo que había motivos para prometérselas muy felices. Lástima que la forma de compaginar temas recientes y viejos no fuera la más acertada, pues el orden y, sobre todo, lo extenso de algunas versiones nuevas, provocaron más de un bajón en la excitación colectiva. Con todo, a lo largo de dos horas, se fueron sucediendo oportunidades para que el respetable entonara auténticos himnos (“Sunny Afternoon”, “Tired Of Waiting For You”, “All Day And All Of The Night”, “Lola”, un sorprendente “You Reallly Got Me” con acordeón…). Ante semejante ramillete de bellas composiciones, sólo cabía acabar rendido a la evidencia, perdonándole al gran Ray Davies que el concierto hubiera sufrido algún altibajo