El Barcelona Beach Festival (BBF) continúa su escalada hacia un despliegue de festival puntero. En la edición de 2017 se han pulido debilidades de anteriores ediciones y se ha aportado cierta evolución a un cartel que ya era de primera línea en el territorio EDM. Aún así, todavía se encuentran a mitad de camino y con cierto margen de mejora.

El principal reto de la presente edición era la mejora de la experiencia de los asistentes en aspectos de pura organización del evento. Las quejas por largas colas, poco personal, la falta o mal servicio de agua o la calidad de sonido eran una constante desde que el festival iniciara su andadura en 2014. Afortunadamente, la gran nota positiva fue la mejora en dichos apartados; el sonido estaba a la altura de un gran escenario, y el servicio de alimentos fue competente como para no generar grandes colas (es un evento con más de 50.000 personas, algo habrá que esperar, pero nada fuera de la normalidad).

Dicho esto, musicalmente el despliegue de artistas internacionales estuvo a la altura de las expectativas. Lost Frequencies y Kygo realizaron sesiones ligeramente más contundentes de lo que suelen pinchar, pues el público ya estaba muy metido en el festival desde el atardecer.

En un cartel plagado de progressive y electro house, Armin van Buuren aportó su sello personal a partir de una sesión trance dinámica y que funcionó frente a un público no acostumbrado al género ante una puesta de sol para el recuerdo. Ya de noche, la actuación de Axwell /\ Ingrosso funcionó partiendo de la fórmula de mashups muy creativos y una larga lista de producciones propias; uniendo sus carreras individuales, su actual proyecto de dúo y su historia como parte de Swedish House Mafia.

El desgaste de los asistentes se empezaba a hacer palpable con Martin Garrix, que dejó entrever la falta de costumbre de actuar ante públicos poco favorables. Le costó activar al respetable con un set correcto que tuvo sus mejores momentos en sus principales hits (que son muchos los acumulados a sus veintiún años). Pero si quiere funcionar como gran representante generacional del EDM, debería conseguir que sus sesiones sean más dinámicas y eficaces de principio a fin.

Dimitri Vegas & Like Mike despertaron al BBF con sus tradicionales actuaciones basadas en el trabajo de micro y la interacción con el público. Polémicos por restar importancia al factor musical en sus sets, pero funcionales a la hora de entretener a los asistentes y dejar un buen sabor de boca. Pusieron a la gente muy arriba. La verdad es que tras doce horas de festival y diversas actuaciones intensas, la papeleta de Hardwell a la hora de cerrar era algo difícil, pero el dueño de Revealed Recordings cumplió en un set con altibajos (inicio intenso–transición monótona–cierre duro), pero que al fin y al cabo convenció a los presentes.

En cuanto a la representación de Dj’s nacionales (Marsal Ventura, Jordi Véliz, Joswerk, Neil y JP Candela en un b2b con Brian Cross) disfrutaron de poder actuar para un público que empezaba a llenar el amplio escenario de la Playa del Fòrum desde las cinco de la tarde. La entrega y el calor de los asistentes desde el minuto cero fue uno de los mejores puntos del festival.

Eso sí, musicalmente debemos subrayar que la repetición de temas y la escasa variedad en los sets conforme a actuaciones anteriores de buena parte de los Dj’s restó atractivo a la jornada, subrayando un problema que debería solucionarse en breve. Y es que tanto Hardwell y Garrix como Axwell /\ Ingrosso repitieron en el BBF la misma lista de canciones que pincharon en el Ultra Music Festival de Croacia en ese mismo fin de semana. Y algo parecido podríamos apuntar de Dimitri Vegas & Like Mike, que pueden mantener una residencia en Ibiza calcando casi el mismo set semana tras semana. Si el público les ve por primera vez no es un problema, pero cuando uno se enfrenta a su show en repetidas ocasiones las cosas cambian, y mucho.

En relación al festival y a la plantilla de artistas, resulta evidente la orientación al EDM progressive-electro europeo. El problema llega cuando en esta edición se toca techo en esta vertiente de la electrónica (nada menos que tres top 3 de Dj Mag en el line up). De ahí que habrá que ampliar abanico en el futuro, porque las posibilidades son amplias: la electrónica americana de The Chainsmokers, Diplo o Marshmello, la contundencia de Skrillex, DJ Snake o Carnage, el house en alza de Oliver Heldens o Don Diablo, productores pop que siguen pinchando electrónica como Calvin Harris o Zedd, artistas que siguen su propio juego como Deadmau5 o Eric Prydz, o incluso artistas que, sin escapar del EDM, todavía no se han acercado al festival como Afrojack, Galantis, Steve Aoki, DVBBS o Tiesto.

De todas formas, la conclusión que se obtiene de la edición 2017 del Barcelona Beach Festival es la de una propuesta que se consolida y que mejora con respecto al año anterior. Todavía queda trabajo por hacer, pero las perspectivas son optimistas y la respuesta del público garantiza una atractiva edición de cara al Barcelona Beach Festival 2018.