Jueves 26
La noche del jueves en el escenario Lois se empezó a caldear con la caótica, divertida y muy teenager concierto de Art Brut, una banda que lo tiene todo (canciones, frontman carismático, frescura) para resucitar el indie pop made in C-86 que algunos notamos a faltar. Acto seguido otra de la nuevas promesas del pop británico pisó el mismo escenario. Maxïmo Park demostraron en poco menos de cincuenta minutos que lo suyo van en serio. Mención especial para su vocalista, Paul Smith, una verdadera bestia parda y cruce posible entre Paul Séller y Feargal Sharkey. Tras ellos llegarían The Arcade Fire, con un público entregado (que se sabía todas las canciones) bordaron un concierto para el recuerdo a pesar de ciertos problemas técnicos. Los canadienses van a ser grandes y ellos parecen saberlo. Por designios del destino, el directo de Radio 4 en Barcelona era una asignatura pendiente que tardaba ya mucho en materializarse. Aunque sonaron sólidos y mostraron una coherencia fuera de toda dura les pudo una cierta asepsia que acabó por impedirnos disfrutar de sus canciones como estas merecen. Suplieron excitación con profesionalidad y eso no era lo que esperábamos. Jesu debutaba en España y lo hizo con un concierto impecable en el que sonaron prácticamente todos los cortes de su primer largo y en el mismo orden del disco. Su actuación fue de menos a más hasta alcanzar unas cotas de intensidad que quitaban el hipo. Al final, Aaron Turner de Isis se les sumaría, justo antes de que Justin Broadrick se quedase solo en el escenario para interpretar los minutos finales de su disco. Casi perfecto. Los estadounidenses Isis han reformulado el post-metal tras Neurosis. Si en disco apuestan por los matices, en directo ganan empaque a base de fuerza y densidad. Su directo debe ser reivindicado ya como una de las experiencias más enriquecedoras de cualquier cosa que tenga o haya tenido que ver con el metal. Inteligentemente brutotes.

Viernes 27
A Parker & Lily se les disfruta mejor en directo, aunque suenan distinto: menos ambientales y más vibrantes, y eso es bueno. Pero tuvo que ser Antony y sus Johnsons quien dejase al Auditori sin habla. Ni un bostezo, excepto cuando requería la colaboración del público. Quizás la respuesta de los asistentes fue algo desmesurada (hasta el artista se sonrojo con tanta ovación), sólo que está claro que ha nacido una estrella. Una estrella freak de pies a cabeza, pero estrella al fin y al cabo. Lo mejor, cuando se olvidaba de su grupo y la emprendía a solas con el piano, como cuando CocoRosie. Abriendo el escenario grande, Broken Social Scene la volvieron a liar sobre un escenario español. Con el recuerdo aún fresco de su reciente gira española, los canadiense no hicieron sino confirmar que son unos de los mejores grupos en directo del planeta. Emoción e intensidad es su receta. Iggy Pop salió como un vendaval, con su ya clásicos saltos y contorsiones, para irse diluyendo poco a poco en un set sólo apto para nostálgicos y que concluyó con una innecesaria y sintomática repetición del clásico “I Wanna Be Your Dog” coreado hasta el desgañite por el público. A estas alturas del partido a The Stooges no se les puede pedir más de lo que hicieron. Cualquiera que haya seguido a New Order (en la foto) sabría ya de antemano (les hubiera visto en directo o no) que no se trata de un grupo que se caracterice precisamente por sus excitantes directos. Peter Hook sonroja con sus poses de rockero caduco y Bernand Sumner baila como un pato colocado de pegamento, pero cuando se meten en faena y repasan sus grandes éxitos nos hacen brincar de lo lindo. Tardaron en levantar el vuelo (“Love Vigilantes”, “Regret” o “Krafty” no tuvieron mucha sangre), pero el tour de force de (“vuestras favoritas”, apuntó Sumner) “True Faith”, “Bizarre Love Triangle”, “Love Will Tear Us Apart” y “Blue Monday” nos dejó más que contentos. Difícil lo tenían The Human League para mantener la atención del respetable al salir tras New Order. No lo consiguieron, pero Phil Oakey y los suyos ofrecieron un concierto modélico, con un sano espíritu eurovisivo y autoparódico, plagado de hit-singles ya desde que abrieron con “Seconds”. Mención especial merece la actuación de Ron Sexmith. Si bien el canadiense no se encontraba en el mejor entorno (hay ganas de pillarlo en un teatro o en un sala pequeña), se supo reivindicar con un cancionero que asusta por su calidad y solidez. También en el escenario Rockdelux por Lois, Mercury Rev hicieron acopió de lo mejor de sus tres últimos discos para crear una auténtica banda sonora repleta de texturas para unas proyecciones muy acertadas. La banda sonó como nunca y Donahue llevó su timbre vocal al borde de la rotura. Conmovieron y cautivaron a partes iguales. Sin duda alguna, el concierto de Vetiver fue uno de los momentos mágicos del Primavera Sound. Ver a Andy Cabic acompañado de Devendra Banhart & cía. fue como presenciar un concierto de unos adolescentes The Band tras una buena fumada. Otro momento excitante fue la presencia de David Thomas & Two Pale Boys en el escenario Danzka. El vocalista de Pere Ubu ofreció un concierto capaz de aunar belleza y fealdad. Para el recuerdo queda el delantal de piel a lo Leatherface que lucía Thomas.

Sábado 27
Otros que confirmaron su valía dentro del nuevo pelotón de bandas pop británicas fueron Dogs Die In Hot Cars, convirtiendo su show en una verdadera celebración de la nueva ola más eufórica y saltarina. Algunos destrozamos nuestra bambas de tanto saltar. A continuación, The Futureheads nos lo hicieran pasar aún mucho mejor con uno de los directos más sólidos de la actualidad británica. Sonó prácticamente todo su disco de debut y versionaron (además de a Kate Bush) a Neil Young, y sus juegos de voces mantienen toda su efectividad también sobre las tablas. Mientras Sonic Youth maltrataban los tímpanos de sus fieles concentrando su repertorio en “Sonic Nurse”, Astrud voltearon la carpa con unas canciones que sonaron con una solidez poco habitual. Acompañados por una banda muy solvente, canciones como “Hay un hombre en España…” o “Todo nos parece una mierda” fueron coreadas por un público que agradeció con una gran ovación el esfuerzo de los catalanes. Out Hud se las saben largas y la experiencia de algunos de sus miembros durante los conciertos españoles de !!! sirvió para que éstos se apuntasen también a la fiesta a base de subidones. Triunfaron y nos lo pasamos en grande, pero somos conscientes de que nos dieron gato por liebre. Una de las más gratas sorpresas del festival fue la que protagonizaron los alocados Polysics, o como reinterpretar el legado de Devo a dos mil por hora. Simpáticos, espasmódicos, divertidos y contagiosos, los japoneses se crecen en concierto hasta conseguir que sus canciones parezcan mejores de lo que son. A Steve Earle se le notó tan feliz como enamorado de la preciosa Allison Moorer que le acompañó sobre el escenario al más clásico estilo Parsons-Harris. El concierto, que no se alejó demasiado de lo ofrecido en el pasado Azkena, tuvo su momento cumbre cuando empalmó el cover de “Children Of The Revolution” con “The Revolution Stars Now” y tan sólo faltó un poco más de atención por parte del escaso público congregado. Quizás fueron los cabezas de cartel con menos público del festival, pero aún con sus achaques de cincuentones granaditos Gang Of Four dejaron claro que la edad no amansa a las fieras y que merecen ser reivindicados como están siéndolo. Jon King no dudó en arrastrarse por los suelos, Andy Gill reventó la única guitarra del festival y todos juntos ofrecieron la actuación más incómoda y arisca de todo el Primavera. No están a la altura de Wire actuales, pero les siguen de bastante cerca.