Sorpresa y euforia a partes iguales fueron las principales reacciones ante la confirmación de que Primal Scream actuarían en Valladolid, de manera gratuita y dentro de las celebraciones de las fiestas de La Virgen de San Lorenzo. Los escoceses publicaron el pasado año su undécimo disco de estudio, “Chaosmosis” (Ignition, 16), pero decidieron enfocar su concierto de manera diametralmente opuesta a cómo lo hicieron Los Planetas sólo 24 horas antes en idéntica ubicación. El quinteto quería gustar y arrastrar tras de sí (y en plena celebración) al numeroso público que copaba la Plaza Mayor, así que no dudaron en presentar una selección que obvió completamente sus temas más recientes para disparar lo que fue una retahíla ininterrumpida de grandes éxitos.

El asunto se convertía así en victoria segura, sobre todo teniendo en cuenta las tablas que una banda tan veterana tiene a estas alturas en directo, además de la particular solvencia escénica de la que siempre ha presumido la formación en cuestión. Apenas importa que el grupo este girando con un único guitarrista (Andrew Innes) y eso lógicamente reste músculo a las canciones, porque el combo sigue arrasando guiado por ese carisma impertérrito que desprende el espigado Bobby Gillespie. Una ecuación amparada, eso sí, por numerosos samplers con lo que dar empaque a las diferentes piezas ejecutadas. En cualquier caso y a lo largo de hora y media escasa, el grupo dio una lección de cómo llevar al directo -y entremezclar con soltura y naturalidad- esa miscelánea de rock, psicodelia, pop y electrónica alternada a lo largo de treinta años de carrera, sin acusar bajón alguno de intensidad y manteniendo también intacta la conexión con el público.

De este modo, las piezas guitarreras del tipo de “Rocks”, “Jailbird”, “Dolls” o una festiva “Country Girl” convivieron con la aceleración lisérgica de “Swastika Eyes” y “Kill All Hipies”, el pop más básico (y pegadizo) de “It’s Alright, It’s OK” o “Can’t Go Back” y, por supuesto, rescates del mítico “Screamadelica” (Creation, 91) que llegaron con “Movin’ On Up”, “Loaded” y “Come Together”. Concierto eléctrico y absolutamente vertical, de enorme disfrute para el seguidor veterano y fiel que, junto a la mencionada presencia de Los Planetas, supuso la nota discordante (y algo excéntrica) dentro de las habitualmente monocromáticas fiestas patronales celebradas en nuestra geografía.