Dexter Holland y los suyos saben de sobras que, a su nivel, no se puedenandar con chiquitas. Por eso precisamente han decidido, no sabe uno conque prejuicios, adaptarse a su audiencia, a los grandes espacios. O lo quees lo mismo, tirar de aquellos recursos que hagan de su show una experienciacolectiva apta para todos los públicos. Eso viene a significar, máso menos, que no deben dejar de lado sus singles -por otra parte lo mejorde su historial-, que deben permitirse licencias infantiloides algo fuerade tono -“We will rock you”- o que se vean obligados a aceptarque el stagediving puede preocupar más que el tema que, en un momentodeterminado, estén interpretando. Pero eso tiene justificación,como la tiene el que Vandals sigan empeñados en continuar siendounos petardos con ganas de divertir o el que las Lunachicks no se preocupenlo más mínimo por disimular que lo único importantees participar. Lo que no puede entenderse con la suficiente claridad esque Ron Welty siga permitiéndose dar patinazos desde las alturaso que Greg K apenas demuestre empeño en su tarea. Sólo correctos, es una verdadera lástima que Offspringse muestren en la mayor parte de su set incapaces de trasladar sus creacionesde la teoría del estudio a la práctica del directo. Quiénsabe, es posible que su caso se haya hinchado tanto como el de sus coetáneosGreen Day, pero hasta el momento los directos de unos y otros andan comoel frío y el calor, el día y la noche, como el norte y elsur. Por lo pronto, espero a que Billy Joe y los suyos vuelvan a visitarnosy ojalá lo hagan ante una audiencia tan numerosa.