Comienzo británicamente puntual. 21:30 horas y ya estaban los granadinos Sugarfish desgranando las piezas de su «Doubleplusgood…», un Ep debut que defienden en el escenario como si les fuera la vida en ello. La banda, pese a ser su segunda actuación, se maneja en directo con firmeza, apoyados en dos de las mejores guitarras de Andalucía y en la voz narrativa de David Pichers, que en más de un momento se acerca veladamente al timbre de Elvis Costello. La elección del grupo para telonear a los OCS no pudo ser más acertada, y decir que mantienen poses comunes tampoco es muy arriesgado. Los británicos pisaron escenario pocos minutos después, aunque quizás estuvieran más tiempo levitando sobre él. Un guión demasiado difícil de entender, con excesivos altibajos rítmicos, hizo que la hora y media de concierto transcurriera lenta. Temas como «Better Day» o «Get Blown Away» deshicieron el primer encanto eléctrico de la banda, buscando siempre la última emoción en un público que estaba más dispuesto a corear «Hundred Mile High City» o «Travelllers Tune» que a buscar la quintaesencia lisérgica del grupo. Pero la indiscutible presencia técnica de OCS, su clímax de guitarras y los lujosos encuentros de Cradock con pianos y cuerdas suplen los momentos de niebla compositiva, que los tienen. Por eso, y porque sean capaces de construir algunos de los mejores instantes que ha dado el pop de los últimos años, merece la pena volver a verlos.