Sale Leo a escena acompañado de una viola y un cello. Parece un Dean Wareham pintado por El Greco. Esto va a ser grande. Hace un momento, Disco Las Palmeras han conseguido remontar el tobogán del aburrimiento al triunfo, terminando como una apisonadora que, a poco que tengan las cosas más de cara, van a dar mucho que hablar.  Aunque hemos dejado a Leo haciendo media docena de canciones en acústico, en un ambiente gélido. “Estáis muy callados”, dirá al cabo de una hora larga, pero a pesar de que haya que permanecer sentados y el aire se pueda conservar fuera de la nevera, a medida que se añade el resto del grupo, surge el mimo por los detalles, las canciones de “Ultrapresión”, y la seguridad de que Nudozurdo ya están tan sueltos que se han liberado de todas sus limitaciones y complejos.
Nudozurdo puede empezar a sonar a más cosas que a Nudozurdo. Esta vez, Leo apenas sudó la camisa, pero confirmó lo que ya sabemos algunos, que de entre los grupos de rock españoles surgidos después de que nos riéramos del efecto 2000, este grupo sigue siendo el mejor. El concierto anuncia nuevos horizontes. Estamos de enhorabuena.