Lleno hasta la bandera, como era de esperar, para asistir a la presentación de “Tara Motor Hembra”. Si la gira de “Sintética” se cerró con éxito en Joy Eslava, parecía bastante obvio (y así fue) que Caracol se quedaría pequeña en esta ocasión, más aún con el reclamo del disco de regalo. Y de esta forma, bien compactaditos, asistimos a la introducción de Le Porc-Épic, con una puesta en escena y una propuesta bastante cercana en espíritu al Matt Elliott tabernario de los últimos tiempos. Tras el calentamiento Nudozurdo apareció en escena para, prescindiendo de base rítmica y con el apoyo de un cello y una voz femenina (la hermana de Leo), quitarse de en medio el tema que precisamente sirve de cierre a su nuevo disco. Quitarse de en medio, sí, porque a partir de ese momento y con la aparición de Meta y Josechu la banda se lanzó en tromba y apenas nos dio respiro, apostando por un volumen atronador (¡atronador!) y por una frenética, en ocasiones atropellada, interpretación de este tercer álbum que, si no me equivoco, cayó al completo. Una decisión arriesgada por diferentes motivos. Por un lado porque la mayor parte de los que allí estaban escuchaban aquellas canciones por primera vez, y eso sin duda se notó en la respuesta que tuvieron los nuevos temas con respecto a los pocos “clásicos” del grupo que se colaron en el set list anoche: “Mil espejos”, “Negativo”, “Ha sido divertido”, “El hijo de dios”,… También porque la diferencia de rodaje entre el viejo y el nuevo repertorio es brutal, abismal. Cuando el principal as de “Tara Motor Hembra” está en el crecimiento, en la búsqueda de nuevos sonidos y estructuras para sus canciones, ayer en temas como “Sueño Demo” o “Mensajes muertos” los matices y arreglos quedaron sepultados por un marasmo de ruido (para colmo sufrieron algunos problemas fuera del escenario, ajenos a la banda, por los cuáles el volumen iba y venía caprichosamente). La conducción homicida, a 150 kms/h y por el carril contrario de “Prometo hacerte daño” o “Prueba/error” se convirtió en realidad en un suicidio en toda regla que acabó con el coche (la banda) estampado contra un muro. Todo esto que así contado puede parecer catastrófico, en realidad no lo es tanto si nos atenemos a que lo de ayer fue un campo de pruebas, un primer disparo que también suponía el estreno de Josechu, quien por lo visto traerá menos detalles y mayor contundencia que Jorge Fuertes a la batería. Que el primer concierto de esta nueva etapa de Nudozurdo tuviera algo de gatillazo aún poniendo la banda todo de su parte, no debería ser preocupante si nos atenemos a las notables interpretaciones que llevaron a cabo del material de “Sintética”. Y si la carretera les convirtió entonces de desconocidos en referentes del presente rock en castellano, es lógico pensar que un crecimiento parecido debería de venir de la mano de este disco con el paso de los meses y los kilómetros.