Cambien el chip. Cámbienlo porque si no, al ver a estas dos señoritas rezumando sensualidad y cantar con voz melosa “God Save The Queen” al ritmo de bossa nova, muchos se preguntarán dónde queda la reivindicación sucia de los Pistols, o la mamonería de los Dead Kennedys en “Too Drunk Too Fuck”. Pues bien, ahí reside la gracia del colectivo Nouvelle Vague. El arte de descontextualizar himnos generacionales como “Ever Fallen In Love” o “Blue Monday”, ponerlos patas arriba con ritmos cálidos y dedicarse a pasear palmito por el escenario. Y pese a lo impoluto de su presentación, Mélanie Pain y compañía lo dieron todo en el escenario; hasta el punto en que volaron los zapatos de tacón, hubo tiempo para corretear entre el público e incluso la modelo María Reyes debutó en directo con “Teenage Kicks”. Un público quien, por cierto, parecía encantado con este repertorio de temas new wave y punk apto para todos los públicos, más cuando llegó la despedida de la mano de “Love Will Tear Us Apart” y todo el Palau coreando el estribillo hasta que uno a uno la banda se despedía. Solo para volver minutos después, vistas las ansías de la gente, que no paró de tararear la famosa frase. El bis terminó con “Dereglee”, un tema propio de la banda presentado a finales del pasado año. Pero hubo más, y Pain volvió para interpretar “In A Manner of Speaking” a capela. Lo dicho, una vuelta de tuerca a ritmo de bossa.