Era un triste miércoles de noviembre en el que, desde el otro lado del charco, solo escuchamos la noticia de la victoria presidencial de Donald Trump. Pues bien, esa triste noche una joven de Carolina del Norte vino a alegrarnos el día. Esa fue Nikki Hill.

Como ya hiciese también en el mes de noviembre de 2015, Nikki vino a presentar su último LP titulado “Heavy hearts, hard fists”. Me sorprendió gratamente el público asistente al concierto. Por un lado, en un miércoles de otoño en la ciudad de Gasteiz, uno espera poca gente, ¡para nada! La planta de abajo de la sala se llenó y en la de arriba estábamos unos cuantos. Por otro, confluyó gente de todas las edades, que siempre es enriquecedor.

Fuimos testigos de la tercera visita en tres años de la “Reina de las raíces y el rock&roll” a la capital alavesa. Por lo que a mí respecta, era la segunda vez que la veía en la sala Jimmy Jazz. La primera fue en octubre de 2014 cuando vino a presentar su álbum de debut: “Here’s Nikki Hill”. Todavía tengo puesto en mi habitación el póster de aquel concierto.

Tres canciones superaron con nota la versión que se puede escuchar en el disco: “Struttin’”, “Right on the brick” y “I’m gonnar love you”. En esos tres temas, las guitarras tomaron un protagonismo incuestionable, que nos permitió apreciar lo virtuoso que puede ser Matt Hill, marido de Nikki, cuando toca las 6 cuerdas.

El compañero Javier Fdez. De Gamboa comentaba en la crónica del concierto del año pasado, que aunque cálida, Nikki Hill no logró “pellizcar” en los pasajes de soul/blues. En el concierto de este año fue todo lo contrario, disfruté mucho de canciones como “And I wonder” o “Heavy hearts, hards fists”.

Respecto a las versiones habituales, yo hubiese cambiado el clásico de Chuck Berry “Sweet little rock & roller”, por la entrañable versión de los Texas Tornados “Who were you thinking of”. Pero bueno, para gustos se hicieron los colores.

Después de dos bises, llegó el momento de “tocata y fuga”. Nos dijeron adiós con el tema “Twistin’ the night away”, por cierto, canción que cierra ese segundo álbum que vinieron a presentar. Dicho esto, si continúan con la tradición, solo queda decir: Nikki Hill, ¡hasta el año que viene!

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