Vitoria acogió el concierto final de la extensa gira otoñal de Morgan, en la que seguían presentando North, su exitoso disco debut. Mucho público, en su mayoría fans incondicionales del grupo, aunque también se dejó caer por la sala Jimmy Jazz un buen número de curiosos, deseosos de comprobar por sí mismos si el fenómeno MORGAN era para tanto.

Comenzaron con fuerza, con la dulce y sobria “Cold”, dueña de ese estribillo tan arrebatador. A continuación, “Attempting” convirtió el escenario en una jam session bluesera y sureña, interpretada con fuerza y energía rockera. La mezcla de estilos fue una agradable constante durante una actuación con alma negra, cuyo peso fue llevado por la guitarra de Paco López y, sobre todo, por la voz de Carolina, capaz de pasar con naturalidad y seguridad de un registro a otro, mostrándose frágil y desgarrada en unas ocasiones, y poderosa en otras. La interpretación de “Weather”, una maravilla soul y blues desbordante de sentimiento, dio paso a uno de los momentos más emotivos de la noche. La espiritual y gospeliana “Praying”, coreada con ganas por unos seguidores entregados desde muchos minutos antes, podría sonar en cualquier iglesia baptista de Harlem y poner los pelos de punta al pastor más experimentado. También resultó llamativo el dúo de canciones en castellano, formado por la novedosa “El Sargento De Hierro”, preparada ya para aparecer en el próximo disco, y por la melancólica languidez de “Volver”. Para el final reservaron otra composición infalible. Con una introducción guitarrera digna del mejor Mark Knopfler, “Home” presumió de emotividad y cercanía, mientras los coros y el piano se entrelazaban y viajaban hacia un lugar desconocido y acogedor. Y se despidieron con el optimismo soul y bailable de “Thank You”, ideal para apuntalar la perfecta comunión entre artistas y público. En el preceptivo bis, llamó mucho la atención la fusión de ” El Librero” con el punteo principal del hit de Guns And Roses, “November Rain”. El adiós definitivo vino con “Marry You”, acústica al principio, que terminó con toda la banda tocando al unísono, mientras Nina presentaba a los miembros de la misma.

Muy meritorio lo conseguido por este joven grupo madrileño. Con su música han demostrado que lo comercial no está reñido con la calidad, sobre todo si las cosas se hacen con sinceridad, ganas y determinación.

Puro y simple.