Invitaba el pulso relajado del excelente “Rock Action” a imaginar una velada en reposo, parcialmente distanciada del ultraje noise al que asistimos en su anterior visita barcelonesa. Pero la realidad superó con creces la ficción, nuestra fallida ficción profética. De “Rock Action”, el disco, más bien poco: cuatro temas. De rock action, muchísima: hora y cuarenta en otro mundo. Las sirenas de “Countdown To Armaggedon” y los primeros compases de “Bring The Noise”, Public Enemy siempre en nuestra memoria, avisaron, en forma de intro, de lo que allí estaba a punto de acontecer. La confirmación llegó con el arranque: un “Fear Satan” atiborrado de coherencia y armonía en su dificultosa combinación de ruido, violencia y emoción, pura emoción. Después llegó, sin tiempo para el bajón o el aburrimiento, sin opción al despiste, sin vistazos al reloj, el vendaval, la demostración de que su propuesta está más viva que nunca. Cayó una canción nueva, parte de su primerizo repertorio, las susodichas cuatro canciones de “Rock Action” y, significativa anécdota, sobrevolaron el cancionero de “Come On Die Young”. Derrocharon oleadas de ruido, con los pedales de las guitarras sacando humo, relajaron músculos en los momentos clave (premio gordo para “2 Rights Make 1 Wrong”, con cello incluido) y, repito, armonizaron melodía y agresión, emoción y tensión con tacto de genio. La psicodelia barroca de Bardo Pond, banda telonera del concierto, supo a poco antes de oír las sirenas de Public Enemy; después, con el recuerdo todavía caliente, ardiendo, del concierto de Mogwai, nadie se acordaba de quién les había precedido.