El Festival Mira coge músculo, de eso no hay duda, en esta edición de 2017. A estas alturas ya se ha convertido en el festival de arte digital más importante de Barcelona. Su ubicación en Fabra i Coats ya no se hace extraña, al contrario, el contraste de un marco a base de ladrillos, con estética industrial, encaja a la perfección con esta propuesta de vanguardia. Este año, y como novedad tuvimos el efectivo concierto de GAS. como cita inaugural. Esta propuesta, a su vez, formaba parte de la programación Sit Back de L’Auditori co-comisariada por Mira. El alemán Wolfgang Voigt presentó en directo su recién estrenado último disco, “NARKOPOP” (Kompakt), una obra que supone una continuidad tras diecisiete años de silencio. El artista de colonia logró dibujar un paisajismo sonoro retrofuturista -a la memoria nos vinieron escenas de “Blade Runner” – conformado, eso sí, a base de loops superpuestos y bases de techno saturado.

Jueves 9 de noviembre

El primer día del evento, como viene siendo en las últimas ediciones, nos encontramos más bien con un aperitivo conformado por tan solo tres conciertos audiovisuales. La afluencia de público para este día no fue tan nutrida como en otras ocasiones. Darío Alva + Diego Navarro presentaron “Vessels”, con unos visuales de corte naturalista y por momentos oníricos. Le dieron al laptop creando texturas a base de electrónica planeadora. Lo mejor de la jornada llegó con patten (en la foto de abajo). El dueto ejecutó un directo que fue in crescendo, aunque hay que decir que por el camino quedó algún que otro interludio con poco cuerpo. Eso sí, los visuales y los láseres acapararon buena parte del protagonismo. Como experiencia a destacar, en el escenario nuevo 3D Sound Room, Ralp presentó “Multiparity”, una composición preparada exclusivamente para esta edición del Mira ycreada con un programa basado en algoritmos y probabilidades que se desarrolló a lo largo de 7 horas.  Con esta experiencia consiguieron sacar el máximo partido posible a la experiencia del sonido envolvente de la sala.

Viernes 10 de noviembre

El barcelonés Espinoza abrió la tarde del viernes con un set de sintetizadores modulares envolventes y repleto de cables entremezclados. Le siguió Suso Saiz, músico y reconocido productor con una larga trayectoria que demostró encontrarse en muy buena forma por su paso en el festival. Presentó su último trabajo “Rainworks” (Music From Memory, 17), donde las atmósferas ambientales profundas y densas se desarrollaron hasta llegar a parajes más melódicos con alguna base rítmica en su parte final. Julianna Barwick siguió por parajes ambientales e hizo una actuación de suma delicadeza con su hechizante voz, acompañada con sus propios loops cantados, grabados y lanzados en directo mientras tocaba un piano con efectos varios de reverberados que hizo convertir el Hall del Mira en una catedral etérea.

Con la presencia de The Bug vs Dylan Carlson de Earth (en la foto de abajo) se llegó a realizar uno de los mejores conciertos de festival, pese a los problemas técnicos que sufrieron. En una unión mágica dónde Kevin Martin iba lanzando bases y graves que retumbaban por todos los cristales de la Fábrica Fabra i Coats, haciendo remover las entrañas del personal que ni en una actuación de Merzbow, mientras Dylan Carlson iba desgarrando la muralla sónica a base de notas puntiagudas de drone metal que iba exprimiendo de su guitarra, que parecía cobrar vida propia.

El productor iraní Ash Koosha se movió como pez en el agua entre su influencia arábica y sus mezcla con ritmos entrecortados y sugerentes melodías, que hizo muy disfrutable su propuesta en directo. El que no cuajó fue el nuevo proyecto de James Holden con The Animal Spirits, un concepto de electrónica modular con toques de psicodelia y free jazz que se hizo por momentos muy vacuo. Con una sección de vientos que no supo destacar, ni brillar y estuvo perdida entre la maraña sonora, y que hizo que la propuesta fuera perdiendo gas a medida que iba desarrollándose.

Suerte que en el nuevo escenario 3D Sound Room, donde una disposición envolvente de amplificadores hacía sumergirte en cuerpo y alma dentro las profundidades de las actuaciones que se programaban en este espacio, actuaba Khidja, dúo de Bucarest que a base de ritmos afilados envueltos en múltiples referencias entre oriente y occidente hizo olvidar rápidamente la fallida actuación del fundador de Border Community.

El siguiente en tocar fue el británico Powell, que no defraudó a nadie y se mostró inquieto a base de deconstruir su música una y otra vez cómo si fuera un cocinero de estrella Michelín. El capo del sello Diagonal tiene un control absoluto de cuándo ha de tirar más del carro, poner más melodía o simplemente respirar, intenso y con fundamento. Cerró la noche el productor asiático Tzusing, que empezó con algún matiz en su actuación pero rápidamente dejó las florituras y tiró de techno maquinal a todo trapo.

Sábado 11 de noviembre

La última jornada del Mira empezó de forma sosegada. Normal, teniendo en cuenta que algunos llevaban acampados en Fabra i Coats prácticamente desde el jueves. La jornada de tarde fue tranquila, ideal para venir con niños. William Basinski trajo, en su único concierto en nuestro país, su último disco “Shadow in Time ·For David Robert Jones” (Temporary Residence Ltd., 17), un trabajo dedicado a David Bowie y que presentó en dos partes bien distintas: una primera mucho más retro, sustentada con un sintetizador vintage que recordó a la época berlinesa de Bowie; y una segunda más modular, en la que se repetían hasta el infinito una serie de loops creados con cintas. Luego llegó el momento de Shackleton junto a Anika (en la foto de abajo) para presentar “Behind the Glass”, un espectáculo casi psicodélico con sonidos no aptos para todos los públicos (a este espectáculo no pudieron asistir niños sin protección auditiva).

Durante el transcurso del último día del festival, cuando los ambientes sosegados empezaron a convertirse en movimientos más rítmicos, la progresión fue de puro lanzamiento de cohete espacial. Del futurismo grime con connotaciones vocales de Visionist pasó al dúo formado por Marie Davidson y Pierre Guerineau, Essaie Pas, que ofrecieron un concierto en la sala 3D Sound Room mucho más incendiario e intenso que sus trabajos discográficos a base de electro, melodías vocales y mucho ritmo; hasta llegar a volver a disfrutar de Ferenc (Maxi Ruiz y Dj Fra), formación barcelonesa que llegó a grabar para el sello Kompakt y que en su vuelta tocó en medio del público. De ahí pasamos al escenario del Hall con el ruidismo estructurado de altas frecuencias y vitamínico de Emptyset, y después subió al escenario el gran µ-ZIQ aka Mike Paradinas. Su set empezó un tanto desconocido, con unas bases electrónicas y melodías bastante estériles, pero poco a poco fue saliendo la furia que lleva dentro y el mejor drill’n’bass salido de averno hizo acto de presencia, con esos cambios rítmicos que dejan la columna torcida y bien quebrada. Eso sí, la bestia, esta vez, estuvo un tanto domesticada en comparación a otras veces.

A los que hay que invitar a todos los festivales, por sus ganas de pasarlo bien y liarla gorda son el dúo Paranoid London, que a base de cajas de ritmo y amor incondicional al acid house realizan unos directos de lo más salvajes y bailables. Va con ellos un cantante-speaker vacilón que va caldeando el ambiente, y la fiesta es continua y asegurada. El ambiente estaba ya a punto cuando el veterano productor y capo de Viewlexx I-F (en la foto de abajo) cogió las riendas con su posterior sesión, realizando un set parecido al del festival Dekmantel de este año donde fue capaz de pasar del electro al italo disco, al chicago o al techno, todo ello con una increíble facilidad y destreza y mostrando su arsenal de clásicos como el “Take a Change “de Flagio, entre muchos otros.

Con el cierre del festival que hizo I-F se consiguió llegar a elevar el estado de la consciencia y la espiritualidad, como bien aclamaba el concepto gráfico del Mira Festival de este año, que era representado por el mismísimo vidente mediático Sandro Rey. Imagen de un festival que, edición a edición,  crece y levita sobre nuestras cabezas. Lo dicho .. ¡Bendiciones y buenas noches!