¿Tendrá algo especial el agua de Albacete para hidratara tan buenas bandas?. Aterrizó en Madrid el sacacorchos shoegazerpost-Surfin´ Bichos para intentarlo una vez más. Gracias a la mala baba de algunos escribientes, y no por otras razones,esta banda no atrae a más público. A pesar de ser libre laentrada, no había colas en la calles, algo incomprensible si se tieneen cuenta el nivel del grupo. ¡Se puede no tener que elegir entreChucho (u otros grupos más chinarris) y ellos!. Se puede disfrutardel buen hacer de Mercromina, que sonaron por momentos como una gran bandacompenetradísima, grande, a pesar del sonido infame de la mesa queempastaba al bajo y a la voz con el amasijo de guitarras ultra-vitaminadasde sus nuevas canciones. No había más que ver una de las estampasmás aleccionadores de la noche: a Fino disfrutando de lo lindo conun sonido que, según el momento, le quedaba cerca o muy lejos. Talvez, habría que dar un paso más en las estructuras rasposasex-Surfin´ Bichos; en la muestra de que los vientos electrónicosde “Mi Pequeña Depresión” son deudores del radicalismodel Mario Gil, productor de “La Luz en tus Entrañas”, yque si a Alfaro le costó encontrar su tono de voz para cantar, JoaquínPascual ha resuelto el problema de un modo muy parecido, y deberíacambiar aún más la piel por ti, al menos en directo. De todos modos, el saldo no es negativo en absoluto, pocas veces se puedever un batería tan golpeador y tan justamente efectista, o unas guitarrastan preñadas de precisa furia. Atacando “Sobre una Nube”o “El Cometa”, a ratos parecían una banda a las puertasdel infierno, y eso escasea tanto que hay que aprovecharlo, olvidándosede las comparaciones, que ya empiezan a oler.