La palabra souvenir tiene
connotaciones más bien retro, de series tipo “Vacaciones en el Mar”, asociadas
siempre a ser un intruso en algún otro lugar del que pretendes llevarte un
pequeño trozo que consideras único, un souvenir; a pesar que en la mayoría de
los casos sean recuerdos cutres, manufacturados a millones por igual. El disco,
“Souvenir” que Mendetz presentó ayer en La 2 de Apolo sí que tiene un tono
marcadamente retro, que recuerda des de los primeros trabajos de Daft Punk
hasta el rock de sintetizadores ochentas de “Superdetective en Hollywood”. Pero
no nos equivoquemos, Mendetz no tienen nada de intrusos, son barceloneses y
barcelonistas y ayer jugaban en casa. “Estamos
muy contentos de estar aquí, porque pocas veces podemos tener entre el público
a nuestros padres y amigos”
comentaba Stefano Maccarrone, voz y teclados,
junto con Jan Martí. Con una puntualidad más propia de los británicos –ya que
estamos de viajes- abrieron el concierto con “Botino’s Beach”, seguido por
“Mystical Farmer” y “Sofa” de su primer álbum. Más allá de las primeras filas,
la gente no estaba muy animada, eso sí, había mucha pierna moviéndose discreta
al ritmo pegadizo de Mendetz. A mitad del concierto la banda enmudeció para
cantar el cumpleaños feliz –tarta incluida- a Jan Martí, quien cumplía veintiocho
años, con su madre visiblemente emocionada. “Souvenir” fue “para toda la gente de nuestra ciudad” y llegó justo antes de otro
momento álgido de la noche, cuando sonó “FutureSex” , rompepistas de su debut
homónimo, donde ya se coreaba al unísono eso de Orgasmatron… Seguramente este no sea el concierto de tu vida,
pero sí es la mejor manera de romper la rutina semanal, con una hora y media de
concierto en la que
Mendetz
sonaron genial, -mención especial para el bajista
Oriol Francisco- y en la que consiguieron que todos se fueran a casa con una
sonrisa al acabar con el himno noventero “Freed From Desire” y nadie puede
negarles ese mérito.