Llegamos a un Social Antzokia apurados de tiempo y con el cartel de tickets agotados colgado en la taquilla y gente gritando “No jodas! Bueno habrá que intentarlo en la reventa “. Y sí amigos éste es el momento de León Benavente que no dejan de llenar salas a lo largo de esta nuestra piel de toro.

Con un discurso intimista, ante una parroquia un poco charlatana pese a los intentos por parte del público receptivo de acallar a aquellos que no lo hacían, Enric Montefusco (foto inferior) el ex de los enormes Standstill comenzó su recital con un discurso literal que trataba de explicar un poco más el contenido de su primer largo en solitario “Meridiana”, que hablaba a grandes rasgos sobre las trabas sociales y educativas que encuentra todo hijo de vecino para conseguir una vida plena. Escudado por un batería y dos multiinstrumentistas más que solventes, con un juego de luces sencillo y efectivo desgranó su primer disco en solitario tirando de dinámicas y de instrumentos en su mayoría acústicos. Sonaron “meridiana”, todo para todos, flauta man casi todas ellas con coloquios por parte de un enric charlatán y más contento que en anteriores visitas , explicando los porques de éstas canciones. Sonaron “Por que me llamas a estas horas?” Y “Adelante Bonaparte” para beneplácito del personal y terminaron con dos canciones tocadas en el foso y desenchufados con la gente cercana a ellos dando Palmas y sonriendo. Gran concierto pese a que les faltaba un poco de engrase.

Y llegó el turno de León Benavente (foto inferior y encabezado) y su show últra-engrasado y en un momento de total estado de gracia. Con un enorme telón con la portada de su último “2” presidiendo el escenario arrancaron con “Tipo D” para no dejar títere con cabeza. Con una base rítmica inapelable a cargo de un monolítico César Verdú a la batería y un super entregado y solvente Edu Baos al bajo y sintes. Sumados a los arpegios, arreglos y miradas cómplices del gitarrista Luis Rodríguez comandados por un Abraham Boba que ha culminado su transformación de teclista y cantante solvente a chamán apocalíptico contador de historias y avivador del fuego del volcán.

Sonaron “La Rivera”, “Ánimo, Valiente”, “California”,”Celebración”, “Todos Contra Todos” o “Rey Ricardo”. Pero el show se terminó de destruir consiguiendo una total comunión artista público con un “Gloria” que puso la sala patas arriba al grito de “… tengo el país que me merezco”. Terminaron el concierto con una traca que incluía “Aún no ha salido el sol” y la canción que les coloco en el mapa “Ser Brigada” acompañados de Álvaro Segovia (Cavaliere) el ex guitarra de los míticos Atom Rhumba y con Boba alentando a las masas mezclándose con un público totalmente entregado. Un final con sonrisas y comentarios en la salida sobre el buen estado de forma en el que se encuentra ésta gente.