Pongámonos en situación. Mark Lanegan ofreció en Zarautz uno de sus tres conciertos exclusivos en nuestro país con motivo de la novena edición de Rockumentalak, un festival de cine documental musical humilde en su formato, pero lujoso y exquisito en lo que a programación se refiere. Lógicamente, la presencia del artista americano en el pueblo costero guipuzcoano supuso toda una revolución, la venta anticipada estaba agotada hace días y las pocas entradas que salieron en taquilla se agotaron en un par de minutos. También es verdad que el aforo del Modelo, el vetusto y carismático cine donde se celebran todos los actos de Rockumentalak no da para mucho.

“An evening with Mark Lanegan” era el titulo de este evento que servía como inauguración al Festi. Sin embargo, en él participaban dos artistas más: la autora local Ane Arruti (A.K.A. Arrutiko Intxaurrak), y el colega de Lanegan, Duke Garwood. Ambos saltaron al escenario dispuestos a emocionarnos con la única ayuda de su guitarra y sus personales canciones. La zarauztarra, además, probó suerte y utilizó “por primera vez” un pedal de Loops en directo. Le salió bien y su sinceridad logró la empatía del público. Duke Garwood, por su parte, puso en bandeja el concierto a Lanegan. Con un estilo muy parecido tanto musical como estético, su show oscuro permitió crear la atmósfera que la cita requería.

Unos minutos después salió Él, no abrazado a una guitarra sino a su micrófono, una característica pose que se ha convertido ya en marca de la casa. Escondidos bajo la penumbra, el propio Garwood y el bajista Fred Lyeen fueron los responsables de los sonidos guitarreros. De ello, también se encargó el virtuoso Jeff Fielder que junto a Lanegan y bajo algo más de luz se marcó varios solos que cosecharon vítores y unos tímidos aplausos del cantante. De la batería no había ni rastro, un hecho que al margen de que te guste o no otorga a los espectáculos de Lanegan un punto diferenciador.

Así, las dos grandes bazas de Mark Lanegan en directo son su imponente presencia sobre el escenario y su ronca y lúgubre voz que te transporta a otros tiempos. Tiempos en los que los artistas eran tipos duros y hacían cosas malas-malosas, como por ejemplo, fumar como si no hubiera un mañana. Su larga experiencia vital y musical queda patente por la gran cantidad de trabajos que ha publicado, “Phantom Radio” de 2014 es el último. Aunque escuchamos varios temas de ese álbum como “Torn Red Heart”, “Judgement Time” o “I am the Wolf”, Lanegan no vino a Zarautz a presentarlo ni mucho menos. Su recital fue más bien un repaso a toda su trayectoria. A destacar la importancia que dio a sus discos de versiones tocando entre otras “You Only Live Twice” y “On Jesus Program”. Por supuesto, la época de Screaming Trees tuvo su necesaria cuota de protagonismo y el tema de “Halo of Ashes” fue elegido para cerrar la velada. Antes habíamos escuchado “Where the Twain Shall Meet”.

Pese a que el Cine Modelo tenía butacas, no fue un concierto sentado al uso. La gente entraba y salía repetidamente en busca de la cerveza a precios populares que vendían fuera. Quizá por eso, pese a la lugubridad de la música, el ambiente que predominaba era festivo. Esto no quiere decir que la gente no estuviera al concierto o no conectará con Lanegan. Al auditorio le gustaba lo que escuchaba y así lo hacía saber al término de cada canción. Realmente no sé cómo lo vería Lanegan porque todos sabemos que él no es mucho expresar sentimientos y sí de mirar al infinito. Aún así, pude apreciar un pequeño gesto de aprobación tras los aplausos al tema “One Way Street”. Al término del concierto, además, Lanegan acudió a la cita con sus fans y no dudó en firmar discos y sacarse fotos con ellos. Si es que en el fondo es un trozo de pan