Considerable paquete el del señor Manson. Seráde tanto frotarlo y sacarle brillo. Seguramente, el mayor contrincante deCourtney Love en cuando a escándalos amarillistas se refiere guardaen el escroto toda su fuerza, como Sansón en la melenilla. Por ello,aquella noche, el show de los angelinos despegó de forma inversamenteproporcional al calentamiento de las partes íntimas de su frontman.Y, por lo que pudimos observar, el famoso reverendo ha establecido en unoscuarenta y cinco minutos su puesta a tono. Ni siquiera clásicos delpasado como “Cake And Sodomy” sonaron con fuerza en aquella primeraparte ­mucho menos “Dissapear”, “Rock Is Dead” uotros cortes de “Mechanical Animals”-, hasta que, bienpasado el meridiano de la actuación, Marilyn Manson repasaron surepertorio más coreable, directo y metálico. Aún así,el distanciamiento físico y emocional entre la dureza de algunoscortes (especialmente “Beautiful People”) y la nueva imagen delcombo (Johnny 5 tampoco aporta demasiado) debería reducirse un buentrecho y a velocidad de espanto para que el conjunto no se resientiese.De todos modos, y aunque seguir usando los recursos de la gira de “AntichristSuperstar” (zancos, tarima) no sea una buena táctica silo que se pretende es seguir sorprendiéndonos, también tuvieronsus momentos inspirados (“I Don´t Like Drugs” y su puesta en escenasubieron el listón), aunque por aquellos instantes la minga de Warnerhabía alcanzado ya la temperatura óptima.