Era el momento de ver a LCD Soundsystem, con las canciones de su disco empapadas, con la garantía MondoSonoro y con la seguridad de que la audiencia no iba a verles como unos bichos raros. Por eso precisamente su actuación tuvo mucho de ceremonia y bastante de prueba de fuego. Desconfianza y veneración estaban equilibrando una balanza que sólo la confirmación del directo en un recinto lleno hasta la bandera iba a decantar hacia una u otra. Y supongo que no hará falta que les diga que el peso se abalanzó hacia el lado correcto. Por primera vez llegaban al público español fuera de un festival, y supieron aprovechar el momento. El quinteto abrió con “Beat Connection”, con James Murphy exprimiendo su voz en la medida de sus posibilidades, recitando en clave punk, orgulloso de su look de tipo corriente, raspando su barba de seis días contra el micrófono, peinando esos pelos tan desaliñados que no tienen remedio posible y sabiendo que ahí estaba Nancy Whang (electrónica y voces) cubriéndole las espaldas en todo momento. También el batería demostró tener las cosas muy claras y las baquetas agarradas como se debe, pero lo fundamental fue que LCD Soundsystem supieron adaptar su repertorio a un directo de vocación punk que no buscaba la perfección, sino la intensidad y, sobre todo, lo epidérmico. Por eso resultó tan sencillo pasarlo en grande mientras arremetían con “Daft Punk Is Playing At My House”, “Too Much Love”, “Movement”, “Losing My Edge” o “Give It Up”… aunque, dicho sea de paso, “Tired” dio puta pena. Como obsequio, en Barcelona, versionaron con pulso firme y respeto el “Slowdive” de Siouxsie & The Banshees, pero durante su actual gira han pasado por sus manos artistas muy diversos (¡en New York se atrevieron hasta con Harry Nilson!), dejando aún más claro que Murphy es un tipo de amplio bagaje. Aprendan con él. De todos modos, qué duda cabe de que el momento cumbre de la celebración fue ese casi religioso “Yeah” con la sala en pleno saltando cual rave narcótica. Murphy, eso sí, supo detenerla a tiempo (podría haber durado una eternidad, y nos pareció un suspiro) dejándonos contentos pero no extasiados. Estarán en Benicàssim y en el Sónar, así que imagínense lo que queda por delante.