Fue sin duda uno de los últimos grandes conciertos del año el que pudimos vivir el pasado veintidós de diciembre en la Edaska de Barakaldo. Last Fair Deal nos regalaron la oportunidad de recordar cómo eran los bolos hace diez años, en una celebración de aniversario verdaderamente emotiva. Rodeados de amigos y en el mismo sitio en el que dieron su primer concierto pudieron celebrar como se merece toda una década al pie del cañón.

Abriendo la velada, en una Edaska que presentaba una fenomenal entrada, se encontraba, como no podía ser de otra manera, una banda hermana de los protas. Un conjunto que ha tocado en innumerables ocasiones con Last Fair Deal, y en el que varios de sus miembros, fueron parte de la primera encarnación de la banda.  Interpretarían un perfecto muestrario de sus virtudes, reivindicando como de costumbre, lo mejor de la tradición sudista del Rock And Roll, esa que bebe sin vergüenza del blues americano y tiene un importante componente folclórico. Así arrancarían con “Ramblin Blues” una humeante hora larga en la que el “Dr Lomo”, nos recetaría sus correspondientes carreras por los mástiles, perfectamente ejecutadas  por Manu e Ibai, dejando tiempo para Jams electrificadas y hasta  para solos de batería de encomiable factura. Sobresaldría la imponente “City Of Smoke”, dedicada entre humo y mucho cariño, a los tiempos más oscuros de la villa de Barakaldo, con unos Lomoken Hoboken (foto inferior) que se gustaban y se encontraban cómodos en los reducidos metros de la Edaska. Un garito absolutamente perfecto, para una jarana tan canalla como la que allí estaba programada.

Saltarían sin previo aviso los Last Fair Deal (foto inferior y encabezado), al rebufo de su poderosa “Storm”, esgrimiendo desde el primer segundo los cortes más veloces con que cuenta su última odisea de tres. Sonarían así “Wild Rose” y “Let´s Move” enlazados sin piedad, con una banda que se notaba absolutamente metida en harina. No tardaría mucho en aparecer su hit personal, “Nobody”, entonada con fuerza y pegada, para ir dejando paso a la verdadera celebración que la noche requería. Comenzarían a volar las versiones, sonando el “Freelance Fiend” con Charlie Santiago a las voces, dejando que uno tras otro, las colaboraciones fueran imprimiendo su sello particular. De esta manera, tomarían el escenario los Mississipi Queen, esgrimiendo la versión de “Mountain” que les nomina, así como una encendida cover del “Gimme Some Lovin”. Uno de los puntos álgidos llegaría con el Highlights Miguel Moral, marcándose un “Let There Be Rock” estupendo, pleno de la electricidad y actitud. Remataría por si hubiese sabido a poco su concurso, con un “Just What The Dr. Ordered” que sonó a gloria. Emotiva resultaría la enorme sintonía que tienen sobre el escenario Miguel y Gonzalo, dibujando una amistad que trasciende completamente lo musical.

El baile de colaboraciones proseguiría con el señor Iñigo de Quaoar poniéndose al micro, para atacar “Tie Your Mother Down” y un “Never Loved a Woman” en la que pudo dejarnos sentados con el chorro de voz con que juega. Pasote ver la forma en la que se desgañitaba, sin desafinar un ápice. La fiesta se volvería más y más humeante, con una versión del “Goin Down” de Freddie King absolutamente desfasada y una recta final en la que todos los instrumentos llegarían a cambiar de mano, tomando las riendas los miembros que formaron Last Fair Deal hace diez años, en una inolvidable “Call Me The Breeze” repleta de improvisación y espíritu setentero. El broche perfecto sin duda, para un bolo que nos recordó cómo eran los guateques hace más de veinte años. Con humo, sudor y mucho corazón.