Si la música fuese un concurso televisivo, una competición de jóvenes fontaneros de la voz que dependen de un jurado elegido por su apego con la audiencia, la terna estaría muy reñida en Granada. Con permiso de 091 -lo siento, no conecto con su música-, el rock granadino de los últimos 25 años no se entendería sin la vital aportación de Lagartija Nick y Los Planetas, dos grupos que se han retroalimentado continuamente, fusionado proyectos (Los Evangelistas) y habiendo compartido el batería más carismático del indie español, Eric Jiménez. Y lo que es más importante, siguen teniendo cosas que aportar.

Para su nuevo álbum, “Crimen, sabotaje y creación”, han vuelto a reunir a la formación original, con los guitarristas Juan Codorniú y M.A.R. Pareja, además del teclista J.J. Machuca. El faro del fallecido Jesús Arias, hermano de Antonio, ilumina un disco socialmente combativo, desprejuiciado, y con una serie de proclamas reivindicativas que se hacen grandes en directo. La luz de Jesús Arias también alumbra el directo de unos renacidos Lagartija Nick, del que dieron a conocer un tema de su archivo musical, “Strummer-Lorca”. La resurrección del grupo, al menos en Donostia, fue sin interrogantes.

Pocos grupos de rock han sonado tan bien, tan engrasados y con tanto poderío en la sala Kutxa Kultur Kluba. Del nuevo lote de canciones, todas salieron victoriosas. Muy especialmente esa descarnada crítica política llamada “Europa, Europa”, la muy post punk “Nuda vida” que cantó Codorniú y, por encima de todas ellas, la emocionante epopeya de unos hermanos guerrilleros antifranquistas, “La leyenda de los hermanos Quero”, con voces flamencas pregrabadas acompañando una historia épica de guitarras furiosas.

Fue curioso -y muy simbólico- el saludo de Antonio Arias al ex bajista de Parálisis Permanente, Rafa Balmaseda, que se encontraba entre el público. “Algunas canciones nuestras se parecen a las vuestras”, se sinceró el cantante. Y sí, cayeron algunas de esa cuerda como “Estratosfera”, “Satélite” y “Lo imprevisto” con convicción y autoconfianza. Fieles a la vanguardia y la tradición, la ración de hits fue generosa. “20 versiones” se volvió a erigir en el hermano mayor de “Pesadilla en el parque de atracciones” de Los Planetas, “Nuevo Harlem” mantiene vivo ese halo Achtung Baby y ya en los bises volvieron a lo grande con “Universal”. En un momento del concierto, Antonio Arias preguntó si teníamos prisa y dijimos que no. Tocaron hora y media, pero todos hubiéramos firmado otra hora más.