“Big City Lies” (Tritone, 14), último álbum hasta la fecha de Sex Museum publicado hace solo unos meses, fue anunciado explícitamente como un regreso a la esencia inicial de la banda, con un sonido más visceral que el de entregas inmediatamente anteriores en el tiempo. Una circunstancia contrastable en mayor o menor medida tras evaluar su paso por el estudio, pero que en directo resulta explícitamente probada por los madrileños tras despacharse a gusto entre toneladas de esa aspereza y rabia adicionales. Así, justo un año después de su anterior visita a la capital zamorana, el quinteto subió el volumen hasta niveles insanos, para ofrecer a continuación un concierto de garage-rock a la antigua usanza.

La decisión destinó la voz de Miguel Pardo a un sacrificado segundo plano, desde el que acompañó a un impecable torrente instrumental convertido en auténtico protagonista de la velada. Precisamente el peso de la sudorosa actuación recayó sobre ese sólido muro de sonido levantado por el guitarrista Fernando Pardo, el bajista Javi Vacas, la teclista Marta Ruiz y el batería Loza, apuntalando un conjunto meditadamente sucio y eléctrico.

Menos comunicativo que en otras ocasiones, pero siempre intenso y comprometido con su identidad, el grupo despachó con agresividad temas recientes como “Circles In The Salt”, “La Californiana”, una “Judee Sill” ideada en castellano, “Lost In Blue” o “Motherboard”, además de alguna recuperación del tipo de “I Enjoyed The Forbiden”, “Red Ones” o “Black Mummy”. En definitiva, una nueva demostración de vigencia y actitud por parte de la mítica formación malasañera, que señaló a su paso las directrices básicas que debe mantener cualquier concierto del género.