Hacía muchos años que la Stereoparty de la discográfica independiente Subterfuge no se dejaba ver por Pamplona y, a pesar del buen cartel, con McEnroe y Tuya como principales valedores de la fiesta, no logró atraer a todo el público que una cita como ésta merece. Quizás se debió a la localización de la sala, una sala Zero2 (antigua sala Bafle, ahora ubicada dentro de la discoteca Ozone), que prácticamente acaba de ser bautizada en la ciudad; o también pudo deberse a la meteorología de Pamplona que por estas fechas no suele acompañar demasiado. A pesar de ello, el público reunido en la sala vio recompensado su esfuerzo con una buena noche en directo bañada en dos géneros musicales muy distintos, que muestran así la apuesta clara y positiva de Subterfuge por contar con variedad de registros en su plantilla.

McEnroe fueron los primeros en tomar la palabra, los cuales no solo repasaron canciones de su último trabajo Las orillas sino también de “Tú nunca morirás”, su primer largo. Con tan solo tres de sus miembros en el escenario, presentaron un repertorio acústico de diez canciones que fue de menos a más a lo largo de la actuación. “Ahora” fue la encargada de abrir el primer directo de la banda en la capital navarra y supuso una buena toma de contacto con un público que desde el primer momento se mostró cauto y a la espera de escuchar los temas más concluyentes de los de Getxo. La voz de Ricardo Lezón, acompañado de guitarra y batería, se adueñó desde el primer momento de la acústica del lugar y así fueron sonando a continuación composiciones como “Mundaka” y “Palma” que, a pesar de presentarse en acústico, fueron una referencia más que fidedigna a sus versiones de estudio.

Tras estos tres primeros temas, llegó un punto de inflexión en la actuación. Con la llegada de “La cara noroeste” y “Por qué combatimos”, el concierto adoptó un cariz más enérgico sin llegar perder en ningún momento el característico punto melancólico de la banda getxotarra. Fue entonces cuando a continuación los asistentes pudiero disfrutar de dos de las canciones más reconocidas de la formación, “Las mareas”, que podría haberse alargado cinco minutos más sin que hubiera existido queja alguna, y “Los valientes”. En ambas, Ricardo Lezón optó por levantarse de la silla que le acompañaba desde el inicio de la actuación, buscando así un tono más intenso para las necesidades de los dos temas y el respetable respondió enganchándose hasta el final de una actuación que no decayó en ningún momento con canciones como “En mayo”, “Tú nunca morirás”, “Islandia” y “Relojero”, cuyo sonido se intensificaba siempre en el desenlace de las composiciones logrando así unos finales elevados y mayúsculos para tratarse de un concierto en acústico.


McEnroe
dejaron el escenario como entraron, sin hacer mucho ruido, y ofreciendo una buena dosis de un pop intimista que, a pesar de presentarse de forma lineal y sin sobresaltos, atrapó a los asistentes desde el primer momento en una atmósfera que solo grupos como ellos logran a día de hoy.

A continuación, Tuya subieron al escenario para ofrecer algo completamente opuesto a sus compañeros de sello. El proyecto de David T. Ginzo, un tipo que se ha recorrido el país entero girando con Sidonie, El Hijo o Anni B Sweet, entre otros, roza la inclasificable: desde la delicadeza folk hasta la electrónica experimental, desde el pop de manual hasta una marisma de sintetizadores. Una catarsis sónica repleta de sensaciones que en directo cobra vida propia y que la banda defendió congruentemente a pesar de unos comprensibles problemas de sonido iniciales. Y es que no debe ser fácil poner de acuerdo semejante maremágnum de instrumentos, y más en una sala de pequeñas dimensiones como lo era la que el sábado acogía su actuación.

Venían a presentar “Waterspot”, su primer disco largo publicado hace escasos meses, pero no fue hasta el tercer tema, “Dark dawn”, perteneciente a su Ep de debut de 2011, cuando el grupo verdaderamente encontró la química y el sonido que identifica su música, y el respetable empezó a atinar las virtudes de la formación y meterse de lleno en el show. Momento que Ginzo aprovechó para instar al siempre tímido y respetuoso publico pamplonés un mayor acercamiento al escenario atacando a continuación con “Wooden House”, uno de los temas destacados de su última referencia con esos amagos tropicalistas y potente estribillo, y posteriormente con “Cake” para mostrar así su lado más urgente y enérgico. “The Bag”, introducida sarcásticamente como analogía de los recientes escándalos políticos protagonizados por el gobierno central, supuso la vuelta a su EP. Un tema en el que las comparaciones con bandas como My Morning Jacket o Fleet Foxes resultan inevitables merced de esas bellas armonías vocales a capella en las que el cuarteto se funde en uno y muestra una complicidad admirable.

El laberinto de sonidos de Tuya ya estaba en su momento álgido y temas como “Never Vacation” o “Centaur” corroboraron una variedad de registros que tan pronto se decanta por los coros y la épica como por la agresividad o las atmósferas de los Radiohead de Kid A. Con el concierto alcanzando su fin llegó el turno para el primer single de “Waterspot”, “Hands of wasted men”, que precedió a los dos últimas piezas de la noche. Primero “Metal Shelves” y luego una sobresaliente “Hooray for Liars” de ecos dream pop y elegante melodía deudora del pop más clásico, que presagiaban un bis que nunca llegó ante el desconcierto de la banda incapaz de volver a subir al escenario (exigencias del horario, falta de comunicación, no lo sabemos) para cerrar con la programada “All my Best”.