Madurez es la palabra que mejor define a Smile en la actualidad. Después de tres discos, casi un par de lustros y multitud de conciertos a sus espaldas, Smile han encontrado su lugar en la escena musical estatal y eso se nota. Ante una abarrotada sala BBK que colgó el cartel de no hay billetes, la banda de Getxo presentó ante un entregado público su último trabajo, Out of season”, que ha sido unánimemente alabado por la crítica y se ha colado en prácticamente todas las listas de lo mejor del año en la prensa especializada.

Los teloneros John Berkhout sorprendieron con un muy buen concierto, en el que demostraron su competencia vocal e instrumental y su más que evidente potencial como banda. Habrá que estar muy atentos a sus próximos pasos, pues su folk pastoral dará qué hablar.

Tras el gran inicio de los de Oiartzun, lo mejor de la noche estaba aún por llegar. Y si alguien tenía alguna duda, Smile no defraudaron; los temas del nuevo disco fueron sin duda lo mejor de la noche, con un John Franks muy cómodo en su papel de líder natural, cantando como nunca, y unos sólidos músicos como son Ferdy Bretón, Javi González, Josu Aguinaga y Dani Merino, todos en estado de gracia.

Canciones de su último disco como “Fight”, “Good old times”, “Shoegazer” o la pegadiza “City day” sonaron de maravilla, a la par que “Happy people”, “Everytime” o “Island Paradise” de sus dos anteriores LPs, arrastraron al patio de butacas a corear sus estribillos pegadizos. Pero lo mejor del repertorio fueron dos geniales canciones, “Lucky day” y, sobre todo, “Only Young”, el mejor tema que ha parido el grupo, a la altura de los mejores Wilco, con duelo final de guitarras incluído.

Para el recuerdo del personal quedará esa magnífica versión del “Oh la la” de los Faces y un apoteósico “Give me back” final, con la banda al completo tocando en medio del patio de butacas ante un público extasiado. Si Smile sigue en esta dirección nos va a seguir dando, sin duda alguna, muchas alegrías. La madurez nunca sonó tan bien.