Aún recuerdo el primer día que escuché los primeros acordes de “Blind” a través de un video musical en el canal alemán VIVA. Me dejo atrapado por completo y poco después tuve la suerte de verlos en la gira de “Life Is Peachy” en una sala Zeleste a rebosar y en pleno auge del nu metal. Han pasado los años y hacía tiempo que Korn no nos visitaban (por aquello de que muchas bandas prefieren tocar en festivales, y no en sala), pero esta vez los estadounidenses volvían a lo grande. Un escenario perfecto, una iluminación espectacular y –sorprendentemente- un Jonathan David entregado al show al cien por cien, muy comunicativo con el público, hablando todo el rato e interactuando con la banda y con las primeras filas durante la hora y cuarto que duró el concierto. Un concierto que, dicho sea de paso, fue sobre todo para fans. Tocaron casi todos los hits de todos los discos de su carrera, a una o dos piezas por trabajo. De “The Serenity Of Surfing” sonaron “Insane” y “Rotting In Vain”, piezas que nos recuerdan a su mejor época, la de principios de los noventa.

La formación actual es casi la original con la excepción del batería Ray Luzier, quien nos dejó medio sordos con los graves del bombo pateándonos los oídos y el estómago, lo que llevo a que, hasta bien avanzado el concierto, los riffs de Munky y Head pasaran algo desapercibidos. Cosas del directo. Hubo momentos de juegos musicales como la versión de “Word Up”, un tema que casi se han hecho suyo; el inicio a gaita de “Shoots And Ladders” o guiños al “One” de Metallica o al “We Will Rock You” de Queen, mostrando así la versatilidad de la música y del público del grupo. De su primer álbum tocaron también, claro está, “Blind”, la pieza que define el sonido y la propuesta de Korn, con el público totalmente enloquecido, saltando y coreando todos los versos de la canción, que empalmaron con “Twist” obteniendo la misma respuesta.

Un gran concierto en el que también destacaron los teloneros de lujo: Hellyeah, banda de Vinnie Paul (Pantera) y Chad Gray (Mudvayne), que sonaron bien pero cuyo sonido tan americano acabó haciendo aburrida la actuación; y Heaven Shall Burn (abajo en la foto), una verdadera apisonadora sobre el escenario. Ah y darles las gracias por acordarse de Edge Of Sanity e interpretar su “Black Tears”.