El rap de habla hispana vivió ayer una noche histórica en Pamplona. Solo hacía falta levantar un poco la vista para no poder ver más allá de tres filas en una sala Zentral que se abarrotó para presenciar la vuelta del que (disculpen la no osadía) posiblemente sea el mejor MC español de la historia. Kase O ha vuelto y lo ha hecho con una obra magna titulada “El círculo” que, tras lo visto ayer, ya ha pasado a los anales del rap de forma tan repentina como enérgica. El nerviosismo se palpaba ya desde los primeros versos de teloneo de El Momo, que se comió el escenario desde el inicio consciente de que estaba siendo partícipe de una noche mágica y de una audiencia entregada. Temas como “Fuerza y corazón” y sendas “píldoras”, entre las que hubo alguna novedad, formaron parte de un calentamiento de alto nivel para un estreno sin precedentes. Hay continuidad en Zaragoza.

Minutos después se desvanecían los focos y los círculos de neón iluminaban la aparición de R de Rumba que deslizó sus dedos sobre los platos para el inicio con la “Intro” de “El círculo”. Cada estrofa, cada verso del zaragozano era correspondido por un respetable encendido que no dejó de arropar al MC en toda la velada. Javier Ibarra desveló su lógica impaciencia y ganas de poder trasladar al directo las letras de El círculo y todo ello se reflejó en un setlist capitaneado principalmente por éstas. “Esto no se para” desató la locura de una sala cómplice que demostró que el nuevo álbum ha calado con ímpetu, también en temas como “Yemen”, “Triste”, “Pavos reales” o la íntima “Guapo tarde”. Era noche de presentaciones, pero el incansable liricista no quiso olvidarse de los temas que le han situado en el pódium del rap y es por ello que hubo tiempo para los versos breves pero aclamadísimos de “Pura droga sin cortar”, que precedieron a “Billete de ida hacia la tristeza”, y una nostálgica “Chúpala” enlazada con “Vivir para contarlo”.

El eclecticismo propio de un artista que ya lo ha hecho todo en este negocio nos trajo una versión dancehall de “Tarántula” que puso a bailar a media sala y contó con un a capela mágico de El Momo que desembocó finalmente en la fresca “No sé qué voy a hacer”. La puesta en escena de “El círculo” también sirvió para ver qué canciones habían pegado más fuerte en estos escasos días en la calle, y la interpretación de “Mazas y catapultas” fue testigo de esa aceptación por medio de un Ibarra suelto con un mood pausado y sensual. Los versos de “Como el sol” de Jazz Magnetism sirvieron de acogida en Zentral a dos míticos mensajeros de la escena rap nacional como Hate (Violadores del Verso) y Xhelazz, que reventaron el micro para la interpretación de “Viejos ciegos”. Locura total de un público consciente de que se acercaba la traca final. Y así fue. “Repartiendo arte”; la polémica “Basureta”, que fue interpretada por Kase.O sin más atrezzo que una silla iluminada por un foco; y la consumación con “Cantando” y “Outro” mataron un estreno de sobresaliente. No es de extrañar el sold out que presenció Pamplona y que ya es un elemento denominador en todas las fechas de la gira: El círculo ha empezado a dar vueltas y dará mucho que hablar. Y si no lo creen, pregunten por ahí cuántos gozan de su herencia.