La primera visita oficial de Kanye West a España(su cameo en la actuación de De La Soul en el Sónar 05 no cuenta) fue de nota. Lo fue porque sobre las tablas demostró que es uno de esos artistas rompebarreras capaz de superar las etiquetas (en este caso hip hop), y convertirse en un verdadero ídolo del pop en mayúsculas. Un ídolo, encima, que combina comercialidad y creatividad a partes iguales. Vamos, una rara avis dentro del negocio musical actual. West inició su cita barcelonesa (la última de su gira europea) con un trío de canciones que ya puso al respetable patas arriba. Una versión instrumental de “Touch The Sky”, “Heard ´Em Say” y “Diamonds From Sierra Leone”. A partir de ahí, y acompañado de un sexteto de cuerda, el Dj A Trak y un par de coristas, el rapero norteamericano fue desplegando sus dotes de entertainer en una noche que, si bien no estuvo exenta de altibajos (West se ausentaba del escenario en demasiadas canciones), los allí presentes tardaremos en olvidar. Sabio director del espectáculo, West sabía que hacer cuando las cosas se enfriaban. Primero echó mano de canciones ajenas: se atrevió con algunos de sus temas de encargo para Jay-Z o Dilated Peoples y con el “Eleanor Rigby” de The Beatles, y pinchó a Al Green, Michael Jackson, Eurythmics, y el “Take On Me” de ¡¡¡Aha!!!, entre otras. Segundo, contó con la presencia de otro rapero de aúpa: Common, con el que rimó en un par de canciones. Y tercero, se apuntaba tantos con los bombazos que forman su cancionero: hacia el final del concierto sonaron y provocaron la locura “Gold Digger”, la versión original de “Touch The Sky” (verdadera declaración de principios) y la ya clásica “Jesus Walks”.