Ayer con la que estaba cayendo, a la espera que se cumpliera el desalojo de la Puerta del Sol, era una mala noche para la canción. Por eso se agradecieron especialmente las palabras de Javiera Mena, antes de abordar el último tema, “Sol de Invierno”, en las que correspondió a la gente que había venido a verla en lugar de ir a Sol y les pidió que al terminar el concierto la acompañaran allí, que era el lugar donde deberían de estar esa noche. Un detalle bonito.
En cuanto al concierto muchos fueron los llamados, pero pocos los asistentes, a uno de los fenómenos más sorprendentes del indi chileno. Su fama crece y crece tanto en España como fuera de ella. La noche la abrió sola al teclado con “Hasta la verdad” y “Esquemas juveniles”. Poco después subió a acompañarle a la guitarra Algodón Egipcio, que había dado su primer concierto en solitario minutos antes de ella. A partir de ahí fue desgranando temas como “un audífono tú, un audífono yo” con una preciosa explicación sobre el significado de las palabras aquí y allá: acá lo llaman cascos , dijo. Como punto de inflexión hizo dos versiones acústica de una delicadeza absoluta. Por un lado toco “Piensa en mi” de Leandro y Leandro, un tema totalmente desconocido por aquí, y que según Javiera “probablemente será la primera vez que lo escucharan acá”. Y una preciosa versión de Pic Nic, el grupo en el que militaba Janette a finales de los 60, con una recomendación de cómo tratar a los hijos. A partir de aquí se centro plenamente en su disco de 2006, “Esquemas juveniles” desgranado “Perlas”, “Cámara lenta” o “Al siguiente nivel”. Tímida y delicada se metió en el bolsillo a los allí presentes con una delicadeza y una sensibilidad que nadie sabe como ha surgido en la que es la cantera de pop más interesante actual, chile. Al terminar, anunció que se quedaría una temporada por España así que tendremos Javiera Mena para rato e infinidad de nuevas ocasiones para verla.