Se está convirtiendo en una tradición y nos gusta; que Javiera Mena desde hace un par de años visite España los últimos días de la primavera. Esta vez se presentaba en Barcelona con unos teloneros de lujo. Hidrogenesse calentaron el ambiente de lo lindo con un concierto en el que intercalaron los hits más conocidos (“Disfraz de tigre”, “No hay nada más triste que lo tuyo”) y canciones de  “Un dígito binario dudoso. Recital para Alan Turing” (la performance que se marcan en “Christopher” es de culto). El dúo catalán sigue reivindicando en directo el lado más extravagante (solo había que ver los atrevidos estilismos de Carlos y Genís) y arty, sin descuidar, eso si, un cancionero lleno de rompepistas que invitan al baile más desperjuiciado. Hidrogenesse es diversión y alta cultura, opereta intelectual, y cero sentido del ridículo (ahí queda la atrevida versión que acometieron de Catherine Deneuve y Serge Gainsbourg). Se fueron del escenario anunciando el pase de Javiera Mena, y poco después la chilena se plantó en el escenario para interpretar sola al piano una preciosa toma de “Esquemas juveniles”, canción que daba nombre a su primer disco. Tras ese inicio íntimo, comenzó a rodar la bola de discoteca con hits inapelables como “Hasta la verdad”, “Primera estrella”, “El amanecer”, “Yo no te pido la luna” (original de Daniela Romo) y las celebradísimas “Luz de piedra de luna” y “Sufrir”. Entre tanto hit hubo tiempo también para bailar agarrados con “Sol de invierno” y “Un audífono tú, un audífono yo”, esta última primera canción del bis tras ser la más pedida por el público. Tras ese momento fan, llegó el cierre con “Al siguiente nivel”.
No cayeron canciones nuevas, es verdad, pero el hecho de ver a Javiera Mena más comunicantiva y suelta que nunca sobre un escenario, además del indudable espíritu italo de los arreglos de muchas canciones (los músicos que la acompañaban supieron captar la esencia de los hits de la chilena) conviertieron la cita en algo especial.