Dorian Wood finalizaba en Zamora la gira presentación de su reciente referencia, el EP “Down, The Dirty Roof” (Atonal Industries, 14), con la que ha conquistado buena parte de la península antes de partir rumbo a Francia. Y es que el angelino de origen costarricense resulta poseedor de uno de los directos más personales e impactantes de la actual escena, con el que suma rendidos seguidores a cada nueva parada.

El vocalista oferta mucho más que una mera actuación al uso, acompañado siempre de una banda cómplice y transformando su presencia sobre el escenario en acontecimiento hipnótico del que resulta imposible escapar. Un artista que se encuentra asimismo en el momento álgido de confianza y creatividad, con Nina Simone, Antony Hegarty y Nick Cave como algunos referentes más o menos cercanos.

Cada una de sus interpretaciones deriva en demostración de un poder que por momentos parece ilimitado, en el que la sensibilidad a flor de piel muta en una agresividad escénica que liga directamente con el espectador. Un despliegue arrasador que el músico acompaña de dramatismo y sinceridad, rematado con las finas maneras del guitarrista Alexander Noice, el acordeón e idóneo contrapunto vocal de Leah Harmon, y la elegancia de Xavi Muñoz y Marcos Junquera al contrabajo y batería respectivamente.

Dorian Wood es mucho más que una excelente voz. Es también un inspirado compositor, tierno y visceral a partes iguales, además de un ejecutor capaz de contagiar pasión y emociones. Singularidad, presencia y alcance transforman el contacto con el californiano en una experiencia completa a todos los niveles, destilando una trascendencia que podrá ratificar cualquiera que haya disfrutado de su representación.