Berlín, Nueva York, Denver, Singapur o Sídney. Nombres de ciudades que bien podrían formar parte de una camiseta conmemorativa de la última gira de los Stones pero que el pasado sábado 7 de enero estaban estampados sobre el merchandising de la enorme gira mundial que las Hinds se disponían a poner punto final en una noche especial acompañadas de Spring King y los madrileños Baywaves.

Precisamente los de la capital fueron los primeros en aparecer en escena. Su pop psicodélico y luminoso presente en temas como “Time Is Passing U By” empezaron a animar una sala todavía en proceso de llenarse. A continuación, subían al escenario Spring King. “Es nuestra primera vez en Madrid”, no paraban de recalcar. Los de Manchester cumplieron con creces el objetivo que cualquier banda se marca antes de abrir un concierto para otro grupo: que la gente te preste atención. Contundentes y sin dejar respiro entre canción y canción, consiguieron hacer tambalear los cuerpos de los presentes y dejar sobre el escenario una buena descarga de adrenalina. 

Tocaba el turno de las protagonistas de la noche y el público incondicional agrupado en las primeras filas se iba a encargar de hacerlo saber y de animar el cotarro con repetidos “¡Viva Hinds!”, un cántico que se escucharía a lo largo de toda la noche entre tema y tema. Las cuatro chicas respondieron saliendo al escenario alegres, con copa en mano y con ganas de divertirse a ritmo del mítico “You Sexy Thing” de Hot Chocolate: el show estaba listo para comenzar.

“Warning With The Curling”, uno de los temas concebidos cuando aún se llamaban Deers, abría la noche evidenciando el tosco sonido con el que se identifica a esta sala. “¿QUÉ PASAAA?”, gritaba Carlotta en un claro gesto de nerviosismo y emoción por lo que significaba esta noche: Último concierto después de una enorme gira por el mundo durante dos años y en una sala como La Riviera (“La de gente que hemos visto tocar aquí y de pronto…”, alucinaba Perrote). No es de extrañar por tanto que en la segunda canción del concierto (“Trippy Gum”) hubo unos “problemas técnicos” debido a que Amber (batería) no tenía aún el setlist (“Perdonad, pero llevamos 15 días sin tocar y eso es mucho para nosotras”). A partir de ahí le hincaron el diente al LP del que se despedían y canciones como “Fat Calmed Kiddos”, “Warts” y “Easy” consiguieron crear una atmosfera de diversión e inicios de pogos entre las primeras filas. Sensaciones que se iban diluyendo conforme más lejos te encontraras del escenario y meterse en ambiente costaba cada vez más. La percepción de que La Riviera resultaba ser un traje dos tallas más grandes para las Hinds comenzaba a evidenciarse. Pero claro, también puede resultar una evidencia que un grupo como este, con tal recorrido y reconocimiento más allá de nuestras fronteras a través de conciertos y festivales de renombre es inconcebible que no haga en su ciudad natal, por lo menos, una sala como La Rivera, que, recalco, no llenaron. Circunstancia que reabre el continuo debate sobre el éxito de estas cuatro chicas.

Entre tanto, Carlotta nos hablaba de una tienda de plantas para introducir “Bamboo” y continuar con sus dos hits: “Castigadas en el granero” y “Garden”, empalmada con “Soy yo” de Marta Sánchez. Ambos temas sirvieron para dar por “terminado” el concierto y dar paso a los bises. En el primero de ellos, Hinds hacian referencia a esta temporal “escena garagera malasañera” de la que que llevan años presumiendo y se lanzaron con su conocida cover de “Holograma”, tema de Los Nastys, los cuales “son para nosotras inspiración y ayuda”. Finalmente, y con el objetivo de “ser feliz y pasarlo bien”, las cuatro chicas comenzaban a interpretar su particular versión de “Davey Crockett (Gabba Hey)” de los Thee Headcoatees, y como viene siendo habitual y seña de identidad de sus conciertos, la gente empezó a inundar el escenario, miembros de los Spring King incluidos, y así acabar bailando “La bomba” de King África.

Con semejante escena fiestera sobre el escenario, las Hinds cerraban una gira mundial de más de dos años y 300 conciertos a sus espaldas. Con una Riviera a medio llenar y una reciente confirmación para el Coachella 2017. Unos diciendo que “están sobrevaloradas” y otros tanto defendiendo que “algo tienen que tener” y que “nadie es profeta en su tierra”. Lo que es indiscutible y meritorio es lo que estas cuatro chicas han conseguido con tan solo un disco. Ahora, con su próximo trabajo tendrán la oportunidad para decantar la balanza a un lado o a otro. Pero de momento, que les quiten lo bailao.