Noche de brillantina y de tupés en el Zentral. Se presentaban tres bandas con propuestas diferentes, pero complementarias, nacidas todas ellas en la música de raíz americana.

Los primeros en saltar al escenario fueron los locales Lazy Daisy Band (foto inferior). El quinteto, que hasta hace unos meses funcionaba bajo el nombre de McGregor & The Rustlers, practica un estilo cercano al country y al bluegrass. Armonías vocales, escobillas, mandolina, banjo… Destacaron sus reinterpretaciones de clásicos del género como ‘Working man blues’ de Merle Haggard, ‘Roll me up and smoke me when I die’ de Wille Nelson o ‘Firewater’ de Old Crow Medicine Show.

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Las revoluciones subieron con los vizcaínos Dead Bronco (foto inferior), una banda que a pesar de su corta carrera, ya cuenta con un nutrido grupo de seguidores (se veían muchas camisetas de los Broncos Muertos en las primeras filas). En Pamplona desplegaron sobre el escenario las razones de su éxito: un country acelerado, aguerrido y peleón (ellos lo llaman “Broncobilly”), que puso al público a bailar desde el principio del concierto. Sus canciones hablan de soledad, chicas y cerveza (‘Lonesome bedtime blues’, ‘Hard liquor goes down quicker’, ‘Drinking alone’, ‘Sick…), y en directo son ejecutadas con toda la rudeza de la que son capaces, consiguiendo una conexión extraordinaria con el público.

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Tras ellos apareció el cuarteto suizo The Hillbilly Moon Explosion (foto encabezado e inferior). Su música no es tan enérgica como la de Dead Bronco, pero supieron ganarse a la audiencia con otras virtudes; la mayor de todas ellas, la sinuosa presencia de su cantante, Emanuela Hutter, que se paseaba por el escenario como una diva de los años 50. El combo aporta una visión renovada del rockabilly, mezclándolo con aires de cine negro y canción italiana. La voz misteriosa de Emanuela es perfecta para las baladas y los medios tiempos. En otras ocasiones pisan el acelerador, y es ahí donde brillan los destellos psychobilly de Oliver en el contrabajo, así como el lema ramoniano (‘Hey, Ho, Let’s go!’) con el que enardecieron a la audiencia. Durante noventa minutos los suizos repasaron canciones de sus más de tres lustros de carrera (‘Desperation’, ‘Midnight blues’, ‘Dead cat boogie’, ‘Johnny, are you gay?’, ‘Down on your knees’…).

Fueron casi cuatro horas de actuación en las que las tres bandas demostraron que los estilos más primigenios del rock’n’roll siguen vigentes. En el Zentral se demostró que hay grupos dispuestos a renovarlos y, lo más importante, público ávido de disfrutarlo.

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