Cola kilométrica de adolescentes y jóvenes muy jóvenes para ver y escuchar a la última sensación surgida del underground español. Siendo totalmente independientes hasta el punto de que automedican sus discos meten mil quinientas personas  chavales un sábado en Santana 27, hacen doblete en el Apolo de Barcelona, en Madrid más de lo mismo. Vamos, que lo petan vayan donde vayan.

La velada rapera comenzó con las actuaciones de Yusteh, Endikah y Recycled, que gran parte del público se perdió por obra y, sobre todo, gracia de los responsables de seguridad de la sala. De juzgado de guardia. Para cuando terminó su actuación Recycled, amigo y colaborador de los cabezas de cartel la sala ya estaba abarrotada.

El dúo madrileño saltó al escenario con el ambiente bien cargado de efluvios cannábicos y ganas de fiesta. Sin parar ni para respirar, Natos y Waor soltaron en poco más de una hora sus letras nihilistas, crudas, incendiarias, pero cercanas a las inquietudes de sus seguidores, que acompañaron sus rapeos durante todo el show. DJ Saik a los platos estuvo correcto, soltando las bases sobre las que vuelan las rimas de sexo, droga y vaciles del dúo. Una pena que, como suele ser habitual en tantos conciertos de hip hop nacional, la base musical no acabe de sonar como debe. Pena doble porque las bases de Natos y Waor son un claro ejemplo de la puesta al día y la heterodoxia de las nuevas generaciones de productores nacionales. En general , un buen concierto de hip hop, con la energía y la comunión entre público y artista que siempre se busca en el género.