Tras sus dos explosivas y memorables visitas a la sala Apolo de la Ciudad Condal y tras su progresión popular y mediática (se han recorrido este pasado verano todos los grandes festivales europeos y Eugene ha sido el protagonista de “Filth And Wisdom”, el atropellado primer filme dirigido por Madonna), había gran expectación por ver si eran capaces de llenar la sala grande de Razzmatazz. Y lo hicieron. Lo que también consiguieron fue casi volver locos a todo el personal que acudió a verles. Aunque desprenden energía a raudales y pocas bandas soportarían una comparación con ellos a nivel de intensidad, sí que se les notó algo más bajos de vitalidad que en anteriores visitas. Y es que llevan casi tres años de gira casi sin descanso. Esta nueva, bautizada como “Wonderlust Kings And Queens Tour”, empezó el pasado 20 de noviembre en Moscú y acabará el 3 de enero en Washington, ¡y sin apenas días libres! El show se inició con los locales Che Sudaka, otra banda en ascensión que también tiene como lema el tocar “sin aliento”. Este combo argentino-colombiano está a punto de editar nuevo disco y seguro que será el de su consolidación nacional, porque a nivel internacional ya les conoce y solicita en media Europa. Tras ellos aparecieron los gypsy punks más impetuosos del planeta. Empezaron con “Iluminated”, una intro que es un canto de autoafirmación, acoplada a “Ultimate”, que abre su vibrante último disco, “Super Taranta”, de comienzo suave y que se fue acelerando hasta conseguir la primera explosión de la noche. Desde ahí un bloque de velocidad imparable donde resaltaron “Supertheory Of Supereverything” o su declaración de principios “Immigrant Punk”. A pesar del teórico descontrol, los ocho elementos de la banda tienen una sincronización y complicidad impecables, con Eugene Hütz imparable. En sus flancos, Yury Lemeshev al acordeón y Sergey Ryabtsev al violín. Algo más atrás, Oren Kaplan a la guitarra y Thomas Gobena al bajo. Y maltratando parches Eliot Ferguson a la batería. De vez en cuando y para completar el cuadro, Pamela Racine y Elizabeth Sun asumiendo roles de cheerleaders punk con sus bailes y sin parar de golpear sus bombos. El show siguió con el tradicional “Mishto”, o su momento de “gypsy jazz time” , como lo define el propio Hütz. Continuaron con “Tribal Connection”, un reggae al estilo Gogol Bordello, y con una remontada final a partir de “60 Revolutions”, la irónica y divertida “American Wedding” y un medley con la coreable “Not A Crime”, mezclado con “Undestructable” y su clásico “Baro Foro”. Los bises llegaron en el momento álgido de la mano de “Start Wearing Purple” y con la sorpresa de invitar a Tonino Carotone para que se tocara un tema nuevo suyo (que, por el estribillo, debe llamarse “Primitivo” o “Atapuerca”). Le siguieron una pieza nueva de Gogol Bordello, “Cynic” y el final definitivo con su relectura del “Mala vida” de Mano Negra y la autobiográfica “Think Locally Fuck Globally”. Si van a volver el año próximo, que les preparen una sala aún más grande.