A Glen Hansard le habíamos visto en situaciones siempre distintas como cuando explotó el fenómeno “Once” en un Primavera Sound acompañado de Marketa Irglova en un plan más sensible (y digámoslo también, soso), y también lo hemos visto en pleno proceso de ruptura, yendo por su cuenta y atacando a sus propios demonios.

Ahora aterrizaba con otro plan, restablecido y positivo, con un gran despliegue de medios y un disco notable como “Didn´t he ramble”. Con once músicos en escena, con la novedad de los vientos, también había cuerdas, y sin embargo empezó el concierto a capella. En dos horas y media de show que pasaron en un suspiro le dio tiempo a cantar “Falling slowly” con una espontánea que subió el escenario, y acabar en el primer anfiteatro tocando al lado de una bandera irlandesa enorme.

A ratos aquello parecía un viaje a un rincón de Nueva Orleans, en ocasiones nos transportamos a una taberna irlandesa tomando pintas con Bruce Springsteen y cuando convenía, folk solitario y embriagador. Citas a Van Morrison, a Leonard Cohen, una explosión de sonido cuando coincidían tocando todos los músicos en escena, y un músico sonriente y comunicativo. Para acabar cayó “Her mercy”, no había mejor manera de dar las gracias, Glen Hansard se ha ganado el cielo.